Cine

Un sinsajo para México

El mes pasado, la tercera secuela de Los Juegos Del Hambre, basada en los libros de Suzanne Collins, se estrenó en México y en la mayoría de los países. Estas cintas y libros cuentan la historia de una nación llamada Pánem, que está dividida en 13 distritos. A cada uno se le atribuye una tarea (distrito 4: pesca; distrito 12: minería, etc). Esta nación está controlada por el capitolio, el lugar en donde viven las personas con más dinero, que nunca tuvieron que trabajar. Hace 75 años, después de una rebelión de todos los distritos que se sentían esclavizados y reprimidos, el distrito 13 desapareció y, para recordarle al pueblo quién tiene el poder, se crean Los Juegos Del Hambre, en los que cada año un y una joven de entre 12 y 18 años son seleccionados al azar para combatir a muerte en una arena contra otro par de cada distrito. Estos jóvenes son llamados tributos. La competencia es transmitida en televisión en todos los distritos y en el capitolio como entretenimiento. Sólo una persona puede salir viva. En los juegos 74, Katniss Everdeen (protagonizada por la ganadora del Oscar Jennifer Lawrence), se ofrece como tributo en el lugar de su hermana de 12 años. Durante estos juegos, el gobierno de Pánem piensa que los está desafiando y las acciones de Katniss llegarán a cada distrito, dándole esperanzas para volver a levantarse en armas ante el capitolio. Katniss, cuyo emblema es el sinsajo, se vuelve desde ese momento un símbolo de la rebelión.

Desde el estreno de esta cinta dirigida por Francis Lawrence, he podido hacer una comparación entre las acciones del gobierno mexicano y las del gobierno de Pánem, realizando una analogía con el presidente Enrique Peña Nieto y el gobierno con el presidente Snow (Coriolanus Snow, presidente de Pánem), y la relación entre las personas desaparecidas, como los 43 alumnos de la Normal de Ayotzinapa, que han sido secuestradas y entregadas por representantes del gobierno mexicano y luego asesinadas por miembros del crimen organizado. ¿Acaso podríamos decir que el gobierno mexicano es como el de Pánem, un gobierno que inculca el miedo en la población y es cómplice en la eliminación de los elementos incómodos? No, el gobierno no hace competencias de muerte de manera explícita, pero el fin de sus actos sigue siendo reprimir a la población.  ¿Actúan los estudiantes y personas como los tributos? La conciencia despierta cada vez que hay un problema de gran magnitud, como en Aguas Blancas, en el 94 con Marcos, o incluso cuando Peña Nieto hizo campaña para la presidencia y surgió el movimiento #YoSoy132, pero también en los casos de Tlatlaya y Atenco. ¿No es lo mismo que está pasando con México? El país esta despierto, sabe lo que está pasando pero aún tiene miedo. Aún tenemos miedo. No hemos olvidado Aguas Blancas, no hemos olvidado y tenemos miedo. México necesita un sinsajo, necesita algo que nos pueda dar esperanza porque, citando al presidente Snow, ¿Porqué no los matamos a todos y nos ahorramos trabajo? Esperanza. Es la única cosa más fuerte que el miedo. Un poco de esperanza es eficaz. Una gran cantidad de esperanza es peligrosa. Una chispa está bien, siempre y cuando este contenida”.
Invito a todos a ver esta secuela, a analizarla y sacar sus propias conclusiones. Yo pienso que México es Pánem. México está siendo controlado por el miedo y es tiempo de despertar. No necesitamos un sinsajo para todos, necesitamos que cada quien encuentre su sinsajo y lo use.

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