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SE DESAFÍA CENSURA CHINA EN FILME DE ZHANGKE

Jia Zhangke, quien recibió el premio al mejor guión en el Festival de Cannes por su película “A touch of sin” se forjó una imagen de sutil desafiante a los límites de la censura en China con películas que abordan los lados más oscuros de la vida moderna en el gigante asiático.

Jia, de 43 años, nació en la provincia pobre de Shanxi, cuya dura realidad ha sido escrutada a menudo por su cámara durante su carrera cinematográfica.

Tras graduarse en la prestigiosa Academia nacional de cine de Pekín, comenzó a producir una serie de películas que muestran los bajos fondos de la sociedad, incluyendo ladrones y prostitutas, en las que abundan largos diálogos en dialecto local.

La trilogía de 1997-2002 “Xiao Wu”, “Platform” y “Unknown Pleasures” fue aclamada en los festivales internacionales y consolidó a Jia como el prototipo del cineasta underground con una voz nueva en el cine chino.

Jia rodaba a menudo en secreto sus primeras películas, cuya proyección no fue aprobada por las autoridades chinas, a pesar de que la piratería de DVD le aseguró una difusión masiva.

Su película “The World” (2004) trata sobre la alienante vida de empleados de un parque de diversiones con réplicas del Taj Mahal y la torre Eiffel.

Considerada una crítica de la globalización, se trata de su primera película aprobada por las autoridades chinas, luego de que aceptara presentar sus filmes a los censores del gobierno.

La decisión decepcionó a algunos de sus fans, pero Jia se ha manifestado en contra del control ejercido sobre los cineastas por el régimen comunista, contrariamente a Zhang Yimou, un exmiembro de la vanguardia china que terminó cooperando estrechamente con las autoridades.

En 2006 realizó “Still Life”, filmado en un pueblo lentamente desmantelado por la construcción de una represa, que obtuvo el León de Oro en Venecia.

El film era una lenta meditación sobre algunos de los temas más sensibles en China –desarrollo, desplazamiento y migración– pero la crítica fue lo suficientemente tangencial como para atravesar el filtro de la censura y llegar a las salas en China.

En 2008, “24 City” está ambientada en una fábrica estatal amenazada de demolición, y exhala una atmósfera de tristeza al mostrar a las distintas generaciones de trabajadores en el proceso de transición a la economía de mercado.

“Yo no adopto un punto de vista político”, dijo Jia en una entrevista, en aquella oportunidad. “Pero actualmente si uno hace una película sobre China, uno tiene que abordar la política y los cambios que están afectando a la gente.

Su filme premiado en Cannes, “A touch of sin” es su séptima obra, y presenta en cuatro cuadros el retrato de habitantes de zonas rurales luchando para sobrevivir en un mundo de corrupción oficial, empresarios extranjeros ambiciosos y fábricas textiles inhumanas.

Parcialmente financiado por una organización estatal, la organización Shanghai Film Group Corporation, este filme fue aprobado por las autoridades antes de ser presentado ante la selección del Festival de Cannes y será presentado sin cortes en China, según indicó en Cannes a la AFP.

 

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