Cine

Los 80 de Sophia

Hace algunos días los ciudadanos de la capital tuvimos el privilegio de recibir a una leyenda, un monumento de la historia del cine, una mujer que con su deslumbrante belleza e inteligencia conquistó al mundo entero durante más de seis décadas. Su talento para interpretar tanto a la femme fatale despampanante y sensual como a la madre abnegada y sufrida en medio de la guerra y la miseria, ha asombrado al público y la crítica a lo largo de su fructífera trayectoria. Público y crítica también fueron seducidos por esos ojos verdes de destellos ámbar e interminables pestañas, por esa sonrisa franca que ilumina el mundo entero a su paso, y qué decir de esas curvas pronunciadas contenidas por un escote profundo o un vestido ceñido, y ni hablar de su elegancia y porte, acompañados de su simpatía y sencillez. Así es Sophia Loren, la mujer, la actriz, la diva, que el pasado 20 de septiembre llegó a los 80 años de vida y decidió hacerlo en nuestro país. Y fue así, gracias a esta feliz coindicencia y sí, también al capricho del empresario Carlos Slim, quien invitó a la actriz a celebrar en estas latitudes, que tuvimos la oportunidad de estar en presencia de un preciado tesoro de la cinematografía internacional. Fue un poco como estar también en presencia de la realeza del cine, como si al verla tuviéramos un poquito de Marcello Mastroianni, Cary Grant, Marlon Brando, Peter O’Toole, Frank Sinatra, John Wayne o de directores como Scola o De Sica con los que la Loren compartió el set en más de una oportunidad. Mientras los flashes relampagueaban en la sala 1, Jorge Stahl, de la Cineteca Nacional, iluminando el rostro apiñonado y sonriente, aún dueño de una belleza singular a pesar del implacable transcurso del tiempo, y los aplausos se derramaban al paso de la esbelta figura de Sophia, enfundada en un elegante traje negro de dos piezas, me vinieron a la mente los dramas clásicos italianos donde esta mujer desbordaba carácter, energía, carcajadas, desparpajo, sentimiento, fortaleza, mientras los hombres caían inevitablemente rendidos a sus pies. Era imposible mantenerse impávido ante un filme protagonizado por Sophia como tampoco los asistentes a la inauguración del ciclo-homenaje en su honor el pasado 19 de septiembre en Cineteca pudimos permanecer indiferentes ante la calidez de esta mujer que fue reconocida esa noche con el máximo galardón que otorga el cine nacional: el Ariel de Oro.

Fueron diez minutos de glamour, de mañanitas improvisadas a coro por el público para festejar el cumpleaños número 80 de la actriz, de palabras emotivas de una Sophia agradecida con la vida que le tocó, a pesar de la guerra y el hambre que experimentó en su niñez y adolescencia. Y así como llegó, la dos veces ganadora del Óscar desapareció entre la seguridad de Carlos Slim y un montón de cinéfilos esperanzados en obtener una instantánea de la bella Sophia.

Comenzó luego la proyección del filme inaugural, Matrimonio a la italiana (1964), de Vittorio De Sica, donde compartió pantalla con su inseparable pareja cinematográfica, el máximo galán e icono del cine italiano, Marcello Mastrioanni. Aquí Marcello es un macho, un dandi mujeriego, un hijo de mami preocupado únicamente por sí mismo, mientras que Sophia es la mujer enamorada de este egoísta crónico. Ilusionada con que algún día la hará su esposa se resigna a ser “la otra” durante más de dos décadas hasta que decide tenderle una trampa en la que el personaje de Marcello cae redondito y así logra casarlo. El filme, que fue nominado al Óscar en 1966 como mejor película y mejor actriz (Sophia Loren), es tanto un filme de amor como un drama intenso y en varias ocasiones cómico, con personajes entrañables y sostenido por la solidez y la química en pantalla de este par de grandes de la actuación. Un deleite para quienes ya la vieron y un descubrimiento para los espectadores que están en presencia de estos dos grandes actores por primera vez.

Este filme estará acompañado de otros siete representativos de la amplia trayectoria de la Loren como Lástima que sea una canalla (1954) su primer protagónico y su primer película con Mastrioanni con quien realizaría diez filmes más; Pan, amor y Sofía (1955), comedia que forma parte de una trilogía donde Sophia fue el centro de atención con su sensualidad a flor de piel; Dos mujeres (1960), pieza clave en la filmografía de la actriz donde su interpretación de una madre que junto con su hija huye de los Aliados durante la Segunda Guerra Mundial le valió el Óscar a la mejor actriz protagónica (fue el primer Óscar que obtuvo una actriz de habla no inglesa en la historia de los premios de la Academia). Entre otras cintas que podrán verse en este ciclo organizado por la Cineteca Nacional en honor a Sophia Loren encontramos Ayer, hoy y mañana (1963), película ganadora del Óscar a la mejor película extranjera donde Sophia interpreta a tres mujeres, una que sacrifica todo por su familia, otra amante de los autos y una prostituta; Arabesque (1966), aquí Sophia es una bellísima espía envuelta en un escenario y un estilo pop muy de los 60; Un día especial (1977), uno de los filmes más destacados de la actriz y del maestro Ettore Scola, donde volvió a coincidir con Mastrioanni, es una reflexión emotiva acerca del fascismo a través de dos vecinos que se encuentran en los inicios de la Segunda Guerra; y Caprichos de la moda (1994), una divertida comedia donde Sophia brindó su talento junto al de un reparto estelar conformado por Kim Basinger, Julia Roberts, Tim Robbins, Lauren Bacall, entre otros.

El ciclo se exhibe en Cineteca Nacional del 19 al 27 de septiembre y brinda un recorrido general por lo que ha sido la carrera de un mito, de una estrella que vive en el imaginario de varias generaciones y que se ha convertido ya en una leyenda cinematográfica. Hoy a sus 80 años celebramos su vida, su trabajo y su enorme legado.

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