Cine

La improvisación en el cine hizo las mejores escenas

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La improvisación en el cine nos ha dado escenas memorables. Si bien un buen guión y una buena dirección hacen películas que pasan a la historia, en ocasiones separarse del libreto y mostrar genuinamente al actor resulta aún mejor.

Una de las improvisaciones más celebradas ocurrió en la filmación de Taxi Driver (1976) de Martin Scorsese. El guión de Paul Schrader sólo decía que Travis Bickle, encarnado por el gran Robert De Niro, tenía que hablar consigo mismo frente al espejo. De Niro inmortalizó el momento con la frase: You talking to me?.

Este tipo de actuaciones nos envuelven en la trama, como aquella escena que altera nuestros nervios –también de Martin Scorsese– cuando Joe Pesci, interpretado por Tommy DeVito, detiene su risa tan característica para preguntarle a Henry Hill (Ray Liotta): ¿Funny How?, en Goodfellas (1990).

Una situación similar ocurrió con Jack Nicholson en El Resplandor (1980) dirigida por Stanley Kubrick. La escena donde el personaje Jack Torrance aparece diciendo Here’s Johnny fue inspiración de Nicholson al recordar la presentación de The Tonight Show Starring Johnny Carson.

Hay veces que la iniciativa de improvisar es impulsada por los mismos directores por ejemplo Naranja Mecánica (1971). Aquí, Stanley Kubrick pidió a Malcolm McDowell que añadiera su toque a una escena que no estaba resultando. El actor se puso a cantar y bailar Singin in the rain, canción que dio el nombre a otro clásico del cine Cantando bajo la lluvia (1952).

También ha ocurrido que las improvisaciones son más bien las reacciones espontáneas de los actores cuando no saben bien a bien qué ocurrirá cuando se filma una escena. Algunas versiones señalan que el botón que detona una explosión en el hospital no sirvió, y esto confundió al Joker (representado por Heath Ledger) en The Dark Knight (2008). Con todo, no dejó su papel de lado y le añadió más impacto.

Gracias a entrevistas y documentales hemos conocido estas experiencias dentro del set. Por ejemplo, con el documental On the Edge of Blade Runner (2000), se supo que el actor Rutger Hauer se metió tanto en su papel que el monólogo de la escena final bajo la lluvia salió totalmente de él.

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