Cine

El Nosferatu de Murnau y el Drácula de Coppola

El Drácula de Bram Stocker ha sido uno de los sujetos más reinterpretados en la historia del cine y la literatura. Es a partir de este personaje que se crea toda una cultura alrededor de los vampiros que va desde el tradicional Nosferatu de Murnau hasta el Lestat de Anne Rice, y ¿qué decir de los vampiros que brillan de día en Crepúsculo?

Drácula es como diría Gary Oldman (en su personaje del Conde Vlad): “Porque yo al igual que este tren que se aproxima, no soy más que una imagen en este film“. En referencia a la escena que comparten el Conde Vlad con Mina en un cinematógrafo. Drácula se transforma en lo que el espectador y el director desean observar.

El Drácula de Coppola versus el Nosferatu de Murnau

Por lo tanto, versiones de Drácula hay cientos, pero el día de hoy nos dirigiremos a las más fieles: el Nosferatu de Murnau y Drácula de Coppola; ambos basados en la creación de Bram Stocker.

Diferencias

La razón por la que Murnau decidió nombrar Nosferatu a Drácula es simple: no poseía los derechos de la novela, por lo que tuvo que idear una trama con nombre ficticios. No obstante, fue fiel al escrito original.

Sin duda, una de las grandes diferencias entre ambas producciones es la manera en que fueron hechas. En primera, Nosferatu fue una película de bajísimo presupuesto, y por ello se enfoca tanto a los efectos dramáticos de la luz. Murnau se apoyó en los efectos psicológicos de la sombra, el tiempo, el movimiento y el suspenso para crear horror. De hecho, Murnau grabó su Nosferatu con solamente una cámara.

El Drácula de Coppola versus el Nosferatu de Murnau

Coppola, gracias a los avances tecnológicos de su época, se apoya en efectos especiales, juegos de color (utilizando rojos y azules), así como símbolos (como el atuendo rojo de Drácula y los crucifijos sangrientos) para crear terror y contraste. A diferencia de Murnau, Coppola se toma libertades sobre los personajes, ya que los expone (especialmente a las mujeres) de una forma juguetona y particularmente sexual.

A este último punto, es importante decir que Coppola es extremadamente gráfico en su contenido sexual gracias a las licencias que su época le dio –además de brindar al vampiro de ese sexual mojo que tanto lo define actualmente–. A diferencia de Coppola, Murnau sólo crea sugestiones alrededor de la sexualidad. En el único momento en el que la sexualidad es explícita en Nosferatu es cuando Ellen (Mina) recibe la tan esperada mordida donde se mueve de forma casi orgásmica.

El Drácula de Coppola versus el Nosferatu de Murnau

No obstante, ambas películas también mantienen similaridades: comparten el uso de las sombras y los ambientes oscuros para dar un mood misterioso. Estas producciones lograron que tanto Coppola como Murnau trascendieran como directores. Para Murnau, este filme le permitió ser un referente del cine expresionista y establecer las bases del cine gótico. Coppola simplemente se logró afianzar como uno de los mejores directores del siglo XX.

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