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DIRECTOR DE “LA VIDA DE ADELE” ES GALARDONADO EN CANNES

El francés Abdellatif Kechiche, de 52 años, quien obtuvo a Palma de oro por “La vie d’Adele” sólo hizo seis películas, pero este actor que pasó del otro lado de la cámara tiene el don de conquistar recompensas por sus crónicas humanistas.

“La vie d’Adele” (El azul es un color cálido) sorprendió en la Croisette, no tanto por su temática –una tórrida pasión amorosa entre dos mujeres jóvenes mostrada con escenas de sexo explícito– sino por la forma en que observa los tormentos del amor y la adolescencia.

Mediante un tratamiento universal, el filme va más allá de la orientación sexual, y embarca por completo al espectador en esta conmovedora historia donde los personajes interpretados por Adele Exarchopoulos y Lea Seydoux acaparan la pantalla.

“No tengo ganas de hacer una película militante o con un discurso sobre un tema en particular, en este caso la homosexualidad”, explicó en Cannes Abdellatif Kechiche.

Como para sus otras películas, el cineasta imprimió en ésta su estilo cinematográfico: trabajar con un juego actoral lo más natural posible.

“Es un enfoque que consiste en ver cómo se puede alcanzar la verdad –entre comillas– de un personaje y deshacerse de la actuación, sabiendo que es imposible deshacerse de ella por completo”, explica el cineasta.

Oriundo de Túnez, donde nació el 7 de diciembre de 1960, Kechiche llega a Niza a los 6 años. Apasionado por el teatro, toma cursos de arte dramático en el Conservatorio de Antibes y luego pasa de un espectáculo a otro, como actor –en 1978 hace una obra de García Lorca en Niza y al año siguiente una de Eduardo Manet en el teatro Odeon de París– pero también como director.

En una primera incursión en el cine, obtiene el papel principal en “Té a la menta” donde hace el papel de un inmigrante argelino.

Mientras continúa su trabajo en las tablas, actúa en 1987 ante la cámara de André Techiné como un gigoló arrogante en “Los inocentes”. En 1991, vuelve a actuar para Abdelkrim Bahloul en “Un vampiro en el paraíso”, filme fantástico y humorístico, así como en “Bezness” de Nouri Bouzid.

Autor de guiones, Abdellatif Kechiche halla en Jean-François Lepetit un productor dispuesto a financiar su primera película, “La culpa la tiene Voltaire”, la historia de un joven tunecino recién llegado a París que se enamora de una joven un poco perdida en la vida, encarnada por Elodie Bouchez.

La película estrenada en 2000, recibe el León de oro a una primer obra de la Mostra de Venecia.

En 2004, vuelve a la dirección con “L’Esquive” (La escurridiza). Esta sutil película que cuestiona los clichés acerca de los inmigrantes de los suburbios, es saludada por una crítica unánime. Y se lleva un César la la mejor película, mejor director y mejor guionista.

En 2008, vuelve a la carga con “La Graine et le Mulet” (Cuscús) cálido retrato de una familia francotunecina. Y vuelve a cosechar los mismos premios César, más un cuarto, el de mejor promesa femenina, por Hafsia Herzi.

 

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