Cine

BRASIL CELEBRA LO MEJOR DEL CINE IBEROAMERICANO

El pasado fin de semana culminó la 24 edición del Festival Iberoamericano de Cine Ceará que año con año se celebra en Fortaleza en el nordeste brasileño. Una vez más tuve la grandiosa oportunidad de acudir a este encuentro cinematográfico que reúne lo más reciente de las producciones iberoamericanas al tiempo que ofrece una oportunidad de entrar en contacto con cineastas, críticos, periodistas y comunidad cinematográfica a través de foros y conferencias que propician la reflexión y el análisis.

En esta ocasión el certamen seleccionó ocho largometrajes provenientes de Chile, Ecuador, República Dominicana, México, España y por supuesto Brasil que compitieron por el máximo trofeo del Festival, el Mucuripe al Mejor Largometraje Iberoamericano.

El Jurado Oficial conformado por cineastas y críticos de Perú, Argentina, Portugal, Colombia y Brasil otorgó a la cinta brasileña Ruta 47 (A Strada 47) de Vicente Ferraz el Mucuripe al Mejor Largometraje Iberoamericano, así como el reconocimiento a la Mejor Dirección de Arte por el magnifíco trabajo de Sergio Tribastone. Ruta 47 fue uno de los filmes más consistentes que se exhibieron en el Festival con un gran despliegue en términos de producción, recreación histórica, fotografía y dirección de arte, que además narra una historia que el cine brasileño jamás había abordado en pantalla, la participación de tropas de este país en la Segunda Guerra Mundial con un batallón de 26 mil hombres que dieron sus vidas en la lucha contra el fascismo alemán.

No obstante, mención aparte merece la cinta méxico-dominicana, Dólares de arena, de los realizadores Israel Cárdenas y Laura Guzmán, de quienes en México vimos Cochochi y Jean Gentil, un sutil fresco acerca del turismo sexual en La Terrenas, un balneario de República Dominicana al que acuden en su mayoría europeos (españoles, alemanes, franceses) en busca de placer sexual de jóvenes mulatos bien formados y sensuales. Basado en el libro del francés Jean-Noël Pancrazi, Les dollars des sables, una novela autobiográfica que relata el tórrido romance que sostuvo el escritor con un joven dominicano, el filme cuenta con la brillante participación de la primera actriz Geraldine Chaplin y de un par de actores no profesionales enmarcados en una bella fotografía que hace justicia a los maravillosos y exuberantes escenarios de este poblado de la costa del país caribeño. Cárdenas y Guzmán logran una cinta sólida a partir de una anécdota mínima, una historia acerca de la soledad, la dependencia, la codicia, la necesidad, la traición pero fundamentalmente acerca del amor.

No obstante, aunque el filme fue bien acogido por la prensa iberoamericana, el Jurado Oficial solamente le otorgó un premio en el rubro de Mejor Sonido para Alejandro Delcaga y Diego Gat. Sin embargo, el Jurado Olhar Universitario integrado por estudiantes del Estado de Ceará le hizo justicia declarándola la Mejor Película del Festival.

Asimismo, el Premio de la Crítica otorgado por Abraccine, la Asociación Brasilera de Críticos de Cine, jurado conformado por tres renombrados críticos brasileños y un par de críticos de Argentina y Perú, recayó en el documental La vida privada de los hipopótamos, coproducción Brasil-EUA como el Mejor Largometraje Iberoamericano “por su uso inventivo y experimental del lenguaje, y su capacidad para navegar entre el documental y la ficción”. En la categoría de Mejor Cortometraje de Brasil el ganador del Premio de la Crítica fue Historia natural de Julio Cavani “por su contraste de dos universos opuestos, su atmósfera densa y enigmática y su alta calidad en la realización”.

México también estuvo presente este año con un filme que levantó polémica entre el público y la crítica, Obediencia perfecta, ópera prima de Luis Urquiza, basada en hechos reales acerca de los abusos sexuales y psicológicos que cometió el Padre Marcial Maciel, líder de la congregación religiosa Los Legionarios de Cristo, a decenas de niños durante las décadas de los 50 a los 70. El filme fue reconocido con un par de premios, el de Mejor Dirección para Luis Urquiza y el de Mejor Actor para el joven debutante Sebastián Aguirre, quien interpreta a una de las víctimas de Maciel, uno de los hombres más poderosos e influyentes de México, protegido hasta por el mismísimo Vaticano.

Otra de las cintas destacadas fue la chilena No soy Lorena, una especie de thriller acerca de una mujer que lucha contra el sistema por recuperar su identidad cuando su vida se vuelve un infierno al ser confundida por un sistema de cobranzas con una tal Lorena Ruiz. Su protagonista, Loreto Aravena, se alzó con el Mucuripe a la Mejor Actriz.

El cine argentino fue protagonista en esta 24 edición con una muestra muy completa conformada por 17 largometrajes y 11 cortometrajes que contempló los últimos 30 años del cine de este país así como un homenaje a la trayectoria del realizador Daniel Burman (El abrazo partido y El nido vacío) uno de los máximos representantes del llamado “Nuevo Cine Argentino”, quien recibió el premio Eusélio Oliveira que el Festival entrega a personajes distinguidos.

Durante una semana, Fortaleza se convirtió una vez más en la capital del cine iberoamericano y en una ventana y foro fundamental de reflexión, intercambio y aprendizaje no sólo en torno al quehacer fílmico sino también a la labor periodística, donde se produjo un primer encuentro de críticos cinematográficos con miras a un próximo congreso que permita explorar y reconocer las diversas miradas de esa gran región cultural que es Iberoamérica.

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