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CAE LA DEFORESTACIÓN EN LA AMAZONIA

 

Brasilia, Brésil | AFP |

por Moises AVILA

La deforestación de la Amazonía brasileña cayó un 18% en un año, a 4.848 km2, la segunda menor cifra de la historia, en medio de esfuerzos del gobierno que ambientalistas saludan, pero aún no celebran.

La cifra del año 2013-2014 se difunde a cinco días del inicio de la Conferencia Mundial sobre cambio climático en Lima, COP20, y permitirá a Brasil, uno de los principales impulsores globales de la defensa del medio ambiente, llegar con datos favorables a la reunión.

“Es la segunda menor tasa de la historia. El resto es especulación. Trabajamos duro para acabar con la deforestación”, dijo la ministra de Medio Ambiente, Izabella Teixeira, en momentos que informaciones apuntaban a un incremento de la cifra.

La deforestación en la mayor selva del planeta alcanzó su menor nivel histórico en el período 2011-2012, cuando anotó 4.571 km2.

No obstante, aumentó en el período 2012-2013, cuando alcanzó los 5.891 km2 (+29%). Los especialistas del gobierno aseguran ahora que la cifra está retomando su tendencia decreciente, que no se interrumpía desde 2009.

La medición se hace en la denominada ‘Amazonía legal’ de Brasil, que comprende los nueve estados amazónicos brasileños, en períodos que abarcan desde agosto de 2013 hasta julio de este año.

Esta medición se realiza a través del sistema PRODES de imágenes satelitales a cargo del Instituto de Investigaciones Espaciales (INPE), que capta la deforestación por corte raso, es decir, de remoción completa de la cobertura forestal, y que muestra manchas marrones o rojizas en medio de los inmensos trozos verdes del bosque.

Recientemente, la ONG Instituto Imazon aseguró que entre octubre de 2013 y 2014, la deforestación en Brasil había aumentado 467%, equivalente a más de 24.000 campos de fútbol.

En su informe de noviembre, Imazon puso en duda la eficacia de las políticas de prevención y control de la deforestación.

“Muchos especularon. Hay sistemas como el de Imazon que especularon con el aumento. Ahora es una cifra oficial. No quiero decir que otros no pueden hacer un seguimiento. Pero no podemos mezclar métodos ni informaciones”, agregó Teixeira en conferencia de prensa.

 

– Mayor fiscalización –

Sólo en dos de los nueve estados amazónicos brasileños, Acre y Roraima, ambos en la zona norte del país, la deforestación no disminuyó.

“Hubo mucho trabajo de fiscalización, mucha inteligencia y regulación ambiental. Hubo un trabajo muy grande de inteligencia de agentes del Ibama (Instituto Brasileño de Medio Ambiente). Hicimos fiscalización preventiva”, detalló la ministra.

Las autoridades recordaron además que, desde el inicio de las mediciones, en el 2004, cuando se registraron 27.700 km2 deforestados, la cifra ha caído un 83% a la fecha.

Para enfrentar la deforestación de la Amazonía, cada vez más sofisticada, las autoridades brasileñas anunciaron a inicios de mes la adopción de un nuevo y refinado sistema de alerta por satélite, así como una estrategia más enfocada en el crimen organizado.

 

– Producir sin deforestar –

“Los números son una buena noticia. Brasil lleva a la COP datos que son cómodos para el país. Es una cifra que felicitamos pero que no vamos a celebrar porque aún se trata de un área gigantesca la que ha sido desmatada. Nosotros celebraremos cuando se llegue a cero”, dijo a la AFP el estratega senior de temas amazónicos de la ONG Greenpeace, Paulo Adario.

Adario reconoció la labor del INPE que, considera, tiene uno de los mejores sistema de medición de deforestación en el mundo. “Estábamos todos preocupados porque se interrumpió la caída el año pasado. Aparentemente fue un pico fuera de la curva, esperamos que eso se siga confirmando”, agregó.

Para Adario, estos datos confirman que en Brasil se puede producir comida sin necesidad de deforestar.

“La producción brasileña de granos aumentó en los últimos años. La de carne también, es uno de los mayores productores globales. Aquella discusión de que teníamos que escoger entre proteger el medio ambiente y producir comida, es falsa”, agregó.

Explicó que pueden aprovecharse las áreas que ya han sido depredadas para sembrar granos y para una producción pecuaria deficiente, sin necesidad de deforestar otras zonas.

Recordó además estudios que señalan posibles efectos negativos de la deforestación en sequías, como la que ha afectado recientemente al estado de Sao Paulo.

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