Cultura

Beatrice​ ​Mandelman:​ ​la artista del expresionismo abstracto que fue espiada por el FBI

expresionismo abstracto

Entre el arte popular, collages, colores vibrantes y una abstracción total en la pintura, la estadounidense Beatrice Mandelman (1912-1998) buscó más que un medio de expresión y tomó a la pintura como el medio de denuncia ante la situación de su época, como su rechazo con voz vibrante de todos aquellos que fueron silenciados en la guerra de Vietnam.

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Desde temprana edad le interesó el arte, pues le fue inculcado por sus padres. Su deseo de convertirse en una artista la llevó a formar parte del Newark School of Fine and Industrial Art, en Nueva Jersey, donde poco a poco comenzó a desarrollar una sensibilidad particular que le hicieron reinterpretar el arte modernista.

En alguna de sus vacaciones llegó a trabajar junto a Jackson Pollock; sin embargo, fue hasta la unión con, el también artista, Louis Ribak que su arte comienza a tener rasgos políticos izquierdistas, elemento que se mantuvo latente en el resto de su obra.

Esta vena política causó su vigilancia constante por parte del FBI, pero a pesar de ese roce, ella nunca desistió a sus ideales y continuó su trabajo. Fue una mujer profundamente curiosa, que la llevó a sumergirse en la cultura y la vida misma, tanto de la región de Nuevo Mexico como de otros lugares en Sudamérica o Europa.

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Todo esto dio como resultado un estilo muy peculiar, lleno de constantes juegos entre la luz y sombra, aunado a los colores locales, los paisajes y las distintas culturas, que llenaron de matices su pintura. Se cuenta con una producción de cientos de pinturas, grabados, collages y obras en papel como fieles muestras de su estilo e ideales.

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