Cultura

Artistas que se odiaban, rivales de la creación

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El ganador del premio Pulitzer y condecorado crítico de arte, Sebastian Smee, publicará en próximos días el libro llamado The Art of Rivalry y en el cual explora la fascinante historia de cuatro parejas de artistas modernos a quienes sus peleas y amistades competitivas quizá los habrían empujado a realizar su mejor trabajo.

Los artistas en cuestión son Manet y Degas, Picasso y Matisse, Pollock y de Kooning y Freud y Bacon. Existen ya textos que exploran las muy famosas enemistades de Delacroix e Ingres, por ejemplo, o de los literatos españoles Góngora y Quevedo pero este volumen explora el impulso creativo que los habría llevado a intentar superar a su oponente.

Lucien Freud y Francis Bacon

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Freud inicialmente tenía una especie de enamoramiento con Bacon, quien ya era un artista consagrado, pero la relación se desarrolló como una amistad en la que Freud siempre sentiría que su trabajo no era suficientemente apreciado y lo que fue una relación artísticamente enriquecedora en la década de los 40, tendría un término amargo en los 70.

Ambos artistas realizaron trabajos a modo de desafío del estilo y capacidad técnica; incluso después de que Bacon muriera en 1992, se consideraba tabú poner sobre la mesa el tema de su relación con Lucien Freud. Pero este periodo de desavenencias corresponde con una etapa prolífica de producción de ambos artistas.

Henri Matisse y Pablo Picasso

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Picasso y Matisse habrían convivido y confrontado sus puntos de vista en casa de Leo y Gertrude Stein, donde ambos pasaban mucho tiempo; pero su dinámica de convivencia era más bien la de empujar, uno y otro, en diferentes sentidos de la vanguardia artística.

Matisse sería quien habría presentado a Picasso ciertas influencias de arte africano que ya tenía su obra, mismas a las que Picasso cambiaría el sentido para su obra maestra Les Demoiselles d’Avignon y Picasso no era particularmente proclive a reconocer influencias de otros artistas, a pesar de que quizá Matisse pensaba en él como en su protegido.

Édouard Manet y Edgar Degas

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Manet era normalmente considerado como un artista afable y Degas era un soltero empedernido con una obsesión por las bailarinas, pero después de conocerse una tarde de paseo por el Louvre, sus afinidades e intereses artísticos facilitaron una relación de amistad, hasta el momento en que Degas pintó un retrato de Édouard Manet y su esposa Suzanne que fue rasgado por el centro con un cuchillo, una reacción inesperada de de Manet.

El cuadro luego fue reparado parcialmente por el mismo Degas, pero su amistad nunca volvería a ser la misma.

Jackson Pollock y Willem de Kooning

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Pollock fue la figura central del movimiento abstracto en Estados Unidos durante mucho tiempo, opacando el trabajo de casi todos sus contemporáneos que evidentemente lo resintieron, como Willem de Kooning quien además de la rivalidad artística tenía un conflicto personal con Pollock que lo llevaría a tener una relación con Ruth Kligman, amante de Pollock, después de que el reconocido estadounidense muriera en un accidente de auto derivado de su consumo de alcohol

La obra de todos estos artistas en la actualidad se cotiza en decenas de millones de dólares —Picasso es uno de los autores más caros en subasta— y cuesta pensar que llegaron a sentirse menospreciados, e inseguros sobre su propia obra.

El libro explora esta vulnerabilidad tan humana, que aporta más aún a su grandeza como pintores.

 

 

 

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