Arquitectura

Tolsá, más allá de la arquitectura

Tolsá, más allá de la arquitectura

Manuel Tolsá es uno de los arquitectos que básicamente definieron el paisaje urbano de la Ciudad de México, ya que a él se deben varias de las construcciones emblemáticas del centro de nuestra ciudad. Entre las más importantes podemos encontrar el Palacio de Minería, el Museo de San Carlos e incluso el “caballito” de la explanada del MUNAL -mejor conocida como la estatua ecuestre de Carlos IV-. Por si fuera poco este arquitecto, ingeniero y escultor fue también el autor de construcciones como el Hospicio Cabañas, una de las joyas arquitectónicas de la llamada “perla de occidente” (Guadalajara).

Tolsá, como muchos de los genios creativos de su tiempo, fue un hombre que no se conformó con realizar una tarea en particular, sino que decidió expandir su obra a través de diversos medios que llegan a abarcar incluso la escultura. Su ingenio fue tal, que llegó a ser nombrado como director de escultura en la Academia de San Carlos. 

Tolsá, más allá de la arquitectura

Altar del Templo de Santo Domingo en México.

Como podemos deducir, Tolsá recibió la mejor educación posible de su tiempo. Fue estudiante de la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos y de la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando. Entre sus maestros podemos contar a Ribelles, Gascó Gilabert. Su destreza fue tal que incluso llegó a ser uno de los escultores predilectos del rey.

A su llegada a la Nueva España –en 1791-, se le encargó realizar varias obras tanto de ingeniería como de urbanismo, que fueron clave para el desarrollo urbano de la Nueva España. Es triste saber que por muchos de sus servicios no recibió compensación alguna, lo que también habla de su naturaleza altruista. Tolsá, además de ser arquitecto fue también un diseñador de muebles, fundió cañones e incluso llegó a abrir una fábrica de automóviles.

Tolsá, más allá de la arquitectura

Busto de Hernán Cortés en el Hospital del Niño Jesús

Para entender la importancia de Tolsá, es importante decir que a este arquitecto le debemos; la obra hidráulica de la Ciudad de México, la reforestación de la Alameda Central, los altares de iglesias como la Catedral de Puebla o la iglesia de Santo Domingo, monumentos en el Camino real de Toluca e incluso obras inconclusas como el palacio de gobierno de Durango, entre muchas otras.

Sin duda alguna, el Centro Histórico -y México- no luciría de la misma forma sin las obras maestras de este creativo multidisciplinario, las cuales se asoman entre la arquitectura modernista y art déco de nuestra ciudad.

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