Arquitectura

La Tate se reinventa y cambia la historia del arte

La Tate Modern comenzó como un replanteamiento del arquitecto Giles Gilbert Scott de una antigua central eléctrica ubicada en la zona industrial de Londres, convirtiéndose rápidamente en uno de los museos más visitado del mundo. ¿Su especialidad? El arte moderno y contemporáneo. El recinto en su constante actualización presentó las nuevas estrategias que seguirá en torno a su espacio de exhibición.

La nueva pirámide de diez pisos de ladrillo –hecha por los arquitectos suizos Herzog & DeMeuron– promete ampliar los espacios de la Tate en un 60%. Esto permite más exposición para su acervo, así como nuevas propuestas en torno a su lectura. Se calcula que este aumento posee un valor de 260 millones de libras.

La Tate propone, entonces, una nueva forma de leer el arte moderno y contemporáneo a través de un discurso cada vez más incluyente. Con 800 obras de 300 artistas provenientes de 50 países, se ensanchó la presencia femenina en un 50%, brindando especial atención a la obra de Louise Bourgeois.

El museo también reforzó el papel de países como Líbano, Rumania e incluso el africano Benín con el objetivo de deslindarse del protagonismo que ha tenido el arte europeo y estadounidense dentro de la historia del arte. Por si esto fuera poco, la institución actualmente busca impulsar disciplinas como la fotografía, el arte acción o el performance.

La Tate Modern nos recuerda que no puede hablarse de arte de forma lineal, sino sólo a través de microhistorias que integran una red de sucesos conocida como historia del arte. A continuación, te mostramos una de las microhistorias detrás de sí: sus proyectos de construcción rechazados.

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