Arquitectura

El Monumento a la Revolución tiene una historia que no te imaginas

Monumento a la Revolución

El Monumento a la Revolución es un recinto que nunca llegó a ser lo que se esperaba, y quedó inconcluso por las luchas revolucionarias que iniciaron el 20 de noviembre de 1910.

En realidad, el proyecto nació por las conmemoración del Centenario de la Independencia de México. El entonces presidente Porfirio Díaz convocó un concurso internacional para construir el Palacio Legislativo Federal.

Monumento a la Revolución

El ganador fue el arquitecto francés Émile Bénard, quien se encargaría de edificar un recinto con dos alas como sedes de las cámaras de diputados y senadores. Bénard se imaginó un edificio con la estética europea neoclásica que evocara las estructuras de la acrópolis de Atenas.

El 23 de septiembre de 1910 se colocó la primera piedra, pero no faltó mucho tiempo para que la construcción quedará suspendida por la falta de recursos que dejó el movimiento revolucionario.

Cuando el conflicto armado finalmente terminó, Bérnard quiso rescatar el proyecto y, ya con Álvaro Obregón en el poder, lo adaptó para convertirlo en un panteón para héroes de la guerra.

Monumento a la Revolución

Bérnard murió y la estructura quedó otra vez en el olvido hasta que el arquitecto Carlos Obregón Santacilia la retomó y convirtió en monumento (1933) dedicado a la Revolución Mexicana.

Ahora, la estructura evocaría el arte prehispánico y se conjugaría con el cubismo gracias a la colaboración del arquitecto Oliverio Martínez.

En 1936, se integró un mausoleo mediante criptas colocadas en la base de los cuatro pilares, los cuales son coronados por esculturas que refieren a la Independencia y las Leyes de Reforma, Agrarias y Obreras.

Los primeros restos en llegar fueron los de Venustiano Carranza, trasladados en 1942; posteriormente, los de figuras de la Revolución como: Francisco I. Madero, Plutarco Elías Calles, Francisco Villa y Lázaro Cárdenas.

Monumento a la Revolución

La construcción concluyó en 1938 y se habilitó como mirador público que después quedaría sin acceso. Sin embargo, se podía visitar el Museo Nacional de la Revolución en el sótano del monumento, inaugurado el 20 de noviembre de 1986.

En conmemoración del Bicentenario de la Independencia y el Centenario de la Revolución Mexicana, el monumento, el museo y la Plaza de la República fueron restaurados.

Las obras que pudieron ornamentar el Palacio Legislativo se encuentran dispersas en la ciudad: el águila del Monumento a la Raza, los leones de la gran escalinata del Bosque de Chapultepec y las esculturas que representan la Juventud y la Madurez del Palacio de Bellas Artes.

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