Cultura

Arquitectura de museos: el fondo y la forma

arquitectura-de-museos-el-fondo-y-la-forma

Antes de la aparición del Guggenheim de Bilbao, diseñado por Frank Gehry e inaugurado en 1997, la arquitectura de los museos se enfocaba casi exclusivamente en construir los mejores ambientes en los que se pudiera mostrar arte. Pero el éxito sin precedentes de la sucursal española del Guggenheim lograría que el gobierno vasco recuperara la inversión del complejo en tan sólo tres años y cambiaría completamente el panorama de la ciudad de Bilbao. A partir de entonces, la reflexión acerca de la arquitectura de museos se concentró en la arquitectura de autor, edificios reconocibles que hicieran de los museos una marca.

Desde ese momento, aparecieron por el mundo edificios construidos ex profeso para albergar exposiciones propuestos por o ligados a famosas firmas arquitectónicas con resultados que van desde los francamente fallidos hasta los exitosos y ejemplares. Como resultado, la discusión ha cambiado de nuevo: los museos se han transformado de destinos culturales a actividades recreativas y turísticas, además de que la arquitectura cada vez más debe enfocarse en la creación de espacios para diferentes medios expositivos, videos, performances o intervenciones sensoriales y tecnológicas.

arquitectura-de-museos-el-fondo-y-la-forma-02

Pero ¿qué es lo que realmente funciona? Los artistas normalmente se inclinan por espacios blancos en los que la arquitectura no intervenga demasiado, que tengan un amplio margen de maniobra y enmarquen sus creaciones. Los arquitectos suelen pensar en la experiencia que implica caminar hacia el museo, entrar en él; quizá en dejar su impronta en la creación del espacio. Los curadores enfrentan diferentes retos: normalmente, no intervienen en el proceso creativo de la arquitectura, pero son quienes tendrán que trabajar con ella en lo cotidiano y construir un discurso dentro de los límites espaciales que el museo confiere.

Lo que realmente funcionaría es un trabajo en conjunto, pero parece imposible. Y el debate entonces permanece en las líneas ancestrales entre el fondo y la forma: sin la forma no podemos mostrar el fondo; pero sin el fondo, la forma no tiene valor.

arquitectura-de-museos-el-fondo-y-la-forma-01

Últimas noticias