Cultura

ANTE SU CONFESIÓN EN LA ENTREVISTA CON OPRAH, ARMSTRONG INICIA CONTROL DE DAÑOS

Las revelaciones de Lance Armstrong, exciclista estadounidense  el jueves en el programa de la presentadora Oprah Winfrey, apuntan a una calculada maniobra de control de daños en previsión a los graves problemas financieros y judiciales que se le avecinan.

Con la reputación hecha pedazos tras descubrirse todo su entramaje de mentiras y trampas que usó para conseguir sus triunfos, Armstrong acudió a realizar un acto de contrición ante su amiga Winfrey, una personalidad de la farándula estadounidense que ha entrevistado a celebridades mundiales.

En su primera entrevista desde que fue despojado en octubre de todos sus títulos -incluyendo los 7 que ganó en el Tour de Francia y la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Sídney-, Armstrong se limitó a confirmar que sí había usado sustancias prohibidas para conseguir sus victorias.

“Mi cóctel era EPO (eritropoyetina), transfusiones (de sangre) y testosterona”, dijo Armstrong sentado en su casa de Austin, Texas, en una entrevista que fue grabada el lunes pasado y divulgada el jueves.

Armstrong dijo a la presentadora Winfrey que usó ese “cóctel” en sus siete triunfos del Tour de Francia entre 1999 y 2005.

“Tomé mis decisiones. Son mis errores. Y estoy sentado aquí hoy para reconocerlo y decir que lo lamento”, dijo el exciclista. “La cultura (del dopaje en el ciclismo) era lo que era”.

El ciclista tejano, de 41 años, no hizo más que admitir lo que todos sabían, gracias a una exhaustiva investigación de la Agencia Estadounidense Antidopaje (USADA), organismo que sacó sus trapos sucios al descubierto tras una investigación de varios meses y decenas de entrevistas con varios excompañeros del otrora ‘Tejano de Hierro’.

“Veo esto como una gran mentira que he repetido muchas veces”, dijo Armstrong con rostro serio ante las cámaras. “Hice estas decisiones, son mis errores. Estoy aquí para decirte que lo siento. Todo es mi culpa”.

Como en los tiempos en que mandaba el pelotón en el Tour de Francia, el tejano impuso sus condiciones en la primera vuelta de su conversación con Winfrey, la noche del jueves por el canal Oprah Winfrey Network.

La primera parte de la entrevista mostró a un Armstrong calculador, respondiendo sin emociones aparentes a preguntas conocidas de antemano, y la entrevista pareció ser un ejercicio frío de relaciones públicas.

Ahora la pregunta no es si Armstrong es culpable de engañar al público, patrocinadores y autoridades deportivas, sino de los motivos que tiene para exponer la verdad cuando hace siete meses la USADA le invitó a participar en una investigación para descubrir el dopaje sistematizado de su equipo, y que le permitió ganar sus títulos del Tour de Francia.

Algunos consideran que la tardía confesión de Armstrong es una planificada maniobra de control de daños para blindarse ante posibles litigios legales que podrían afectar su patrimonio financiero, calculado en unos 100 millones de dólares.

Independientemente de la condena deportiva y moral, Armstrong encara la posibilidad de enfrentar cargos judiciales por engañar a una institución del gobierno estadounidense, como es US Postal (Servicio de Correos de Estados Unidos), equipo de sus amañadas victorias.

En febrero del pasado año, la justicia estadounidense abandonó una investigación federal que inició en 2010 en Los Angeles para ver si Lance Armstrong y otros ciclistas estadounidenses habían recurrido al dopaje.

Ahora podría enfrentar una demanda de fraude y perjurio ante un gran jurado, con cargos graves, y se vería obligado a revelar bajo juramento los nombres de sus cómplices en la gran operación de dopaje sistemático que negó por 15 años, hasta la noche del jueves.

Pero si el ejercicio ante Oprah le sale bien, se limitará a llegar a arreglos financieros con las partes perjudicadas y darle vuelta a la página.

“Voy a pasar el resto de mi vida tratando de recuperar la confianza de la gente”, dijo Armstrong en la entrevista, cuya segunda parte es esperada ahora como los capítulos de un culebrón televisivo.

© 1994-2012 Agence France-Presse

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