Conciencia

SATYARTHI ASEGURA QUE SEGUIRÁ LUCHANDO CONTRA EL TRABAJO INFANTIL

Nueva Delhi, India | AFP | por Penelope MACRAE

El indio Kailash Satyarthi, que recibió el miércoles el premio Nobel de la Paz junto a la joven paquistaní Malala, ha consagrado su vida a romper las cadenas de la esclavitud de decenas de miles de niños en India, en la más absoluta discreción.

Kailash Satyarthi, 60 años, encarna la lucha contra el trabajo infantil en el país con mayor número de casos en el mundo, según la ONG ChildLine.

“Este premio es importante para las decenas de millones de personas que no tienen infancia”, dijo Satyarthi en Oslo, en la víspera de la entrega del Nobel.

El galardón suscita una nueva “toma de conciencia” sobre esta lacra y eso es “el inicio del cambio”, agregó.

En una entrevista reciente con la AFP, este activista, optimista empedernido, dijo que confía ver en vida la desaparición del trabajo infantil.

El Nobel de la Paz, padre de dos hijos, vive modestamente en Nueva Delhi y siempre mantiene un bajo perfil, incluso en su propio país.

Ingeniero eléctrico de formación, fundó en 1980 el “Bachpan Bachao Andolan” (Movimiento para salvar la Infancia).

Afirma que su conciencia social se despertó cuando, a los seis años, vio a un niño de su edad frente a su colegio ayudando a su padre a lustrar zapatos.

Al ver a más niños trabajando que yendo a la escuela, sintió la necesidad de consagrar su vida a luchar contra este fenómeno.

“No nací para ser ingeniero, mi pasión desde la infancia es trabajar para los niños”, dijo tras saber que había ganado el Nobel.

Empezó denunciando fábricas y talleres donde se practicaba el trabajo infantil con el fin de liberar a familias enteras obligadas a trabajar para reembolsar sus deudas.

Actualmente, Satyarthi preside la organización Global March Against Child Labor (Marcha mundial contra el trabajo infantil), un conjunto de 2.000 grupos sociales presentes en 140 países.

 

— Una ‘cruzada’ personal —

 

El activista ha convocado numerosas manifestaciones no violentas contra la explotación infantil, siguiendo la “tradición de Gandhi”, como lo subrayó el comité Nobel al justificar el premio.

En 2007, organizó una marcha de varios miles de kilómetros contra el tráfico de niños a lo largo de la frontera de India con sus vecinos de Asia del Sur.

“A no ser que se llegue hasta la gente corriente, es imposible solventar el problema del tráfico, que es una forma de esclavitud”, declaró en esa ocasión.

El indio fundó también RugMark, organización ampliamente conocida en el ámbito internacional que “etiqueta” las alfombras fabricadas allí donde no hay trabajo infantil.

Satyarthi denuncia con vehemencia la esclavitud que sufren los niños en el trabajo.

“Si piden por sus padres, son golpeados, a veces colgados por los pies a un árbol o incluso marcados y quemados con un cigarrillo”, explicó en una entrevistta en 2010.

Amod Kanth, fundador de la ONG india Prayas y amigo desde hace tiempo de Satyarthi, explicó recientemente a la AFP que el premio Nobel estaba “afligido por el sufrimiento que implica el trabajo infantil y que su erradicación” se había convertido “en su cruzada”.

Satyarthi, nació el 11 de enero de 1954 en el estado indio de Madhya Pradesh.

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