Conciencia

¿SABES DECIR NO?

“Sólo aprendiendo a decir “no” podemos concentrarnos en las cosas que realmente importan”.

Steve Jobs

Todos los seres humanos deseamos agradar y satisfacer a las personas que nos rodean y que nos importan, principalmente por los que sentimos afecto y que significan algo en nuestras vidas. Desafortunadamente en muchas ocasiones nos hemos arrepentido y cuestionado el por qué de nuestra respuesta positiva ante alguna petición que nos ha parecido injusta o irreal o simplemente, no estaba dentro de nuestras oportunidades y deseos cumplirla como la otra persona esperaba. Existen muchos factores que nos llevan a decir que sí, cuando realmente queremos decir “no”, pero cuando nos percatamos que ya no es posible retractarnos, es demasiado tarde porque aquella persona que nos ha solicitado algo, ya cuenta con ello como un hecho realizado. Tendemos a ser impulsivos ante las peticiones de los demás. Si meditáramos un poco más acerca de nuestra respuesta, resultaría que nuestra acción sería del todo sincera. El temor de fallar o de ser relegados por alguien “más fuerte” nos llega a presionar realmente para acceder a peticiones de los demás. Existen condiciones que nos impiden decir “no”, que pueden estar ligadas a la timidez, a la sumisión, al temor al rechazo, al intento de ser agradable en todo momento, a la necesidad de reconocimiento, a la incomodidad de sentirnos culpables, etcétera y es ahí en donde empieza un conflicto interno en donde la amenaza de ser olvidados nos perturba. La capacidad de decir “no” y “no puedo”, dependerá en gran medida de nuestra autoestima, de lo acertado que estamos con nuestros propios límites y deseos y en el análisis de que tanto estamos dispuestos a ceder sobre pasando nuestra energía y auto motivación. Es muy importante valorar nuestra propia voluntad para ser honestos y no pretender que estamos realizando peticiones con gusto incondicional cuando realmente estamos pasando un mal momento al tener que complacer al otro por sobre nosotros mismos. En muchas ocasiones solemos acceder por falta de confianza en la capacidad de quien nos solicita algo, ya que por prepotencia consideramos que lo haremos mejor que el otro y el reconocimiento y la ovación será para nosotros, en ocasiones obteniendo el protagonismo anhelado característico de las personalidades inseguras. La posibilidad de reflexión y de visualizar que sucederá si nos arriesgamos a decir “no” es muy importante y nos permitirá medir la dimensión de nuestra respuesta. El acceder siempre a las peticiones de los demás nos va ubicando ante nosotros mismos en un segundo plano, en donde el otro queda satisfecho y libre de cansancio sin tomar en cuenta si podemos ayudarlo en esta ocasión y de esta manera los demás empiezan a considerar que somos un relevo siempre de lo que ellos necesitan en caso de que no puedan hacerlo o esforzarse en intentarlo por ellos mismos. Es altamente satisfactorio realizar favores a las personas que nos importan, siempre y cuando la relación se encuentre en equilibrio y reciprocidad. Saber que las personas que amamos cuentan con nosotros en todo momento brinda grandes satisfacciones a nosotros mismos. Es natural que las personas conscientes y maduras sean capaces de llevar sus relaciones interpersonales basadas en la sabia actitud de que  es valioso “dar y recibir”.

Por Georgina Reyes Romero:

ginavalentinir@gmail.com, ginavalentini@hotmail.com

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