Conciencia

Los chakras

Colócate de pie frente a un espejo. ¿Qué ves? Ves tu cuerpo físico. En cierto modo este cuerpo está esculpido por el tipo de vida que has llevado y los pensamientos que has tenido.

¿Crees que esa imagen que ves es todo lo que hay ahí? Por supuesto que no, también hay otros cuerpos, no físicos, que te rodean y penetran en tu cuerpo físico y que unidos conforman tu aura. Si nos adentramos en estos cuerpos que conforman el aura, encontramos que están compuestos por energías sutiles que tejen, a lo largo del cuerpo físico, canales o meridianos como si se tratara de un circuito eléctrico. Se dice que el número de meridianos o nadis en nuestro cuerpo asciende a unos 72 000. No es necesario verlos para saber que están ahí.

Pero vayamos más profundo aún. Ahí, a lo largo de la columna vertebral, existen siete focos de energía concentrada interconectados por el Shushuma nadi. Estos focos de energía reciben el nombre de chakras. La palabra chakra viene del sánscrito y significa “rueda”.

¿Por qué son importantes los chakras? La importancia de los chakras reside en que cada uno recibe e irradia energía. El equilibrio de las energías sutiles de los chakras afecta a todo lo que pensamos, decimos o hacemos. Esto a su vez tiene un efecto en nuestra personalidad y la forma como nos presentamos ante el mundo, además de tener una influencia clara en nuestro aspecto físico y las tendencias de nuestro carácter.

Se podría considerar a los chakras como una serie de puertas con llave hacia nuestro desarrollo a lo largo de la vida. Cada chakra en concreto abre la puerta a una etapa de desarrollo y siempre que se den las condiciones adecuadas se nos van abriendo uno a uno para apoyar y reflejar nuestro desarrollo en cada etapa.

Empezamos el viaje cuando nacemos con una concentración de energía en el primer chakra, Mulhadara, el cual se encuentra en el perineo; este es el chakra raíz y es donde se manifiesta el derecho a tener y a satisfacer las necesidades básicas de la supervivencia. Este chakra, a diferencia de los demás, obtiene e irradia la energía hacia abajo, hacia la Tierra. Más adelante nos encontramos que la energía sube dando lugar a la creatividad y al derecho a sentir mediante el segundo chakra “Svadhistana” que se encuentra en la región de los genitales. Continuamos con el tercer chakra “Manipura” localizado en le plexo solar debajo del ombligo. En este lugar es donde se manifiesta el poder personal, el derecho a hacer y el autodominio. Conectamos ahora más arriba, en el área del corazón y nos encontramos con el cuarto chakra “Anahata”, donde se cultivan la compasión, el amor incondicional y la empatía. Al quinto chakra, “Vishudda” le corresponde el derecho a la comunicación por lo que no es casualidad que se encuentre ubicado en la garganta. Seguimos con el sexto chakra “Ajna”, en este chakra se manifiesta nuestro derecho a ver y se cultiva la intuición. Se encuentra precisamente en el entrecejo y a veces le llaman el tercer ojo. De esta manera seguimos subiendo hasta encontrarnos con el séptimo chakra “Sahasrara”, este es el último chakra y se encuentra en la corona de nuestra cabeza. Este chakra recibe e irradia energía hacia arriba, hacia el Cielo y es donde se logra establecer la unión con la divinidad o felicidad suprema.

La apertura, bloqueo o equilibrio de un chakra se debe a nuestras circunstancias de vida y la manera como las enfrentamos. Abrir, desbloquear y equilibrar los chakras de manera consciente nos ayuda, entre otros aspectos, a re-descubrir las virtudes que todos tenemos, a cultivarlas, a hacernos mejores personas, a aprender a partir de las experiencias que vivimos, etc. lo que de alguna forma en conjunto se podría traducir en evolución espiritual.

Información muy interesante, ¿no crees? Ahora te compartiré algunos secretos para abrir, desbloquear y equilibrar tus chakras.

Como todo, se requiere de un poco de esfuerzo, disciplina, voluntad y dedicación. Puedes empezar por establecer una práctica en donde adquieras el hábito de meditar. Esto, de inicio, te dará la herramienta para estar en contacto con tu ser interior, identificar los bloqueos que pudieras tener y aprovechar y utilizar tu energía de manera consciente. Algunos ejercicios físicos como el yoga ayudan a desbloquear energía y permiten que fluya a lo largo del cuerpo. Incluso, las posturas del yoga trabajan en específico con nuestros chakras. El uso de la aromaterapia y gemas también ayudan a trabajar con los chakras. Otra opción que te ofrezco sería trabajar a diario mediante tus acciones cotidianas dándote cuenta cuando perdonas, cuando sonríes, al ayudar a alguien que lo necesita, a dar lo mejor de ti, dándote tiempo para el gozo, para estar en contacto con la naturaleza, en fin… las opciones son muy variadas y dependen del chakra que quieras trabajar. Te sugiero apoyarte con libros que hablan del tema e incluso considerar trabajar un chakra a la vez, quiza de manera mensual o semanal. Así podrás tener tiempo suficiente para observar y trabajar a lo largo de un tiempo determinado antes de pasar al siguiente chakra. Pero sobre todo, mi recomendación principal para ver resultados es tratar de estar consciente el mayor tiempo posible y ser muy paciente. ¡Verás que no te arrepentirás!

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