Conciencia

LA RESPIRACIÓN ES LA VENTANA DE NUESTRA MENTE, ¿CÓMO RESPIRAS?

Regálate 30 segundos. Sólo 30 segundos. Deja de hacer lo que estabas haciendo y observa tu respiración durante 30 segundos.  ¿Cómo estás respirando?…

¿Tu respiración es agitada?  ¿Es entrecortada? ¿Es larga y suave?  ¿Estás respirando por la boca?

Seguramente has escuchado la siguiente frase: “Los ojos son las ventanas del alma”. De igual forma, se podría decir que “la respiración es la ventana de la mente”, ya que la respiración revela nuestro estado mental.

La respiración tiene un impacto directo en el cuerpo y en la mente. Hacer conciencia de nuestra respiración nos ayuda a mejorar nuestros estados mentales y por ende, nuestra salud.  Si tomamos en cuenta que respiramos en promedio alrededor de 17,000 veces al día, la cantidad de oportunidades que tenemos para mejorar nuestra salud en un día es muy alta.

Aunque a veces no nos demos cuenta, nuestra respiración cambia dependiendo de la situación a la que nos estemos enfrentando.  Cuando estamos ansiosos por alguna razón, hacemos respiraciones cortas y rápidas. Por el contrario, cuando nos encontramos tranquilos, nuestra respiración es lenta y nuestro ritmo cardiaco baja, al igual que nuestra presión sanguínea.

En la actualidad, nuestro ritmo de vida acelerado nos obliga a respirar con inhalaciones cortas, poco profundas y rápidas casi todo el tiempo, por no mencionar que incluso, en diversas ocasiones durante el día, nuestro cuerpo se contrae, nos aguantamos la respiración de manera inconsciente y guardamos el aire.  Está comprobado que respirar de esta manera durante el día reduce la capacidad de nuestro sistema inmunológico, lo que aumenta el riesgo de enfermarnos con mayor facilidad.

Entonces, ¿cómo deberíamos respirar? El claro ejemplo de una de una buena respiración es observar a un bebé dormido. Observa cómo expande su tórax al momento de inhalar y cómo se contrae mientras exhala.  Observa cómo su respiración es lenta, lo suficientemente profunda y siempre por la nariz. Si lo deseas, tú también puedes respirar así. Puedes intentar recostarte boca arriba y colocar tus manos en tu abdomen de manera que tus dedos apenas se toquen entre sí.  Al momento de inhalar, siente cómo tus dedos se separan por la expansión del abdomen y al momento de exhalar se vuelven a tocar. O bien, puedes invitar a tus hijos a practicar su respiración colocando un pequeño muñeco de peluche en su pancita y observar cómo éste sube en el momento de la inhalación y baja al momento de la exhalación.

Cuando hacemos conciencia de nuestra respiración moderamos nuestro ritmo al inhalar y exhalar por la nariz; o bien, cuando hacemos una respiración profunda y tranquila interrumpimos automáticamente nuestra respuesta hacia el estrés y cambiamos el foco de atención hacia nuestra mente y cuerpo.  Hacer conciencia de nuestra respiración nos ayuda a enfocarnos en el presente, lo que es una buena herramienta para manejar nuestras preocupaciones, situaciones estresantes y recuperar nuestra estabilidad mental.

En la escuela nos explican el mecanismo de la respiración de manera práctica y sabemos que al inhalar estamos llevando oxigeno a nuestros pulmones.  El oxígeno es un elemento necesario sin el cual no podríamos vivir.  Al exhalar soltamos bióxido de carbono que es una sustancia tóxica de la cual el cuerpo se debe deshacer.  Por consiguiente, podríamos decir que inhalamos lo que necesitamos y exhalamos lo que no nos sirve. Un ejercicio muy recomendable para combatir el estrés y que al mismo tiempo nos ayuda a hacer conciencia de nuestra respiración es tener un pensamiento positivo al inhalar y soltar un pensamiento negativo al exhalar. Al igual que en el proceso de la respiración, inhalamos lo que necesitamos y exhalamos lo que no queremos más. Este ejercicio lo puedes practicar durante el día en diferentes momentos o actividades cotidianas como antes de contestar el teléfono, previo a una junta de negocios o antes de contestar un examen. Hacer breves pausas durante el día para observar nuestra respiración nos ayuda a mantenernos en el presente y lograr claridad y  estabilidad mental.

Cuando las presiones del día o las obligaciones de la semana nos llegan a abrumar, y tratamos de buscar solución afuera, intentemos buscar la tranquilidad dentro de nosotros por medio de nuestra respiración. Estamos acostumbrados a buscar afuera cuando las soluciones están a la mano, dentro de nosotros. No busquemos más allá… busquemos más acá. No olvidemos que estamos equipados con un sistema muy poderoso que nos puede ayudar a relajarnos en cualquier momento, que nos ayuda a manejar el estrés y las preocupaciones y que nos invita a centrarnos en el presente de nuestra existencia: nuestro maravilloso sistema respiratorio.

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