Conciencia

¿ERES EGOÍSTA?

                              “La persona egoísta solo se interesa por sí misma, no siente placer en dar sino únicamente en tomar.Considera al mundo exterior desde el punto de vista de lo que puede obtener de él. Carece de interés en las necesidades ajenas y de respeto por la dignidad e integridad de los demás”.

                                                                               ERICH FROMM

Desde el punto de vista psicológico el egoísta es aquel que solamente puede pensar en lo que necesita o desea para sentirse feliz y satisfecho sin importar los medios y las personas que se involucren para satisfacer sus pensamientos considerando que en todo momento puede demandar lo que pretenda intentando que se realice a la brevedad posible.

El egoísta es incapaz de tolerar o de esperar por sus mandatos, tiende a ser impositivo y despreocupado por las situaciones de quien lo rodea. Además de que su atención y su preocupación siempre estará centrada en él mismo.

Rige sus actos de acuerdo a su absoluta conveniencia y tal y como lo visualiza en su mente. Puede llegar a considerar que las personas con las que se relacionan logran adivinar lo que desea y lo que pretende recibir.

El término “egoísta” proviene de “ego” como parte de la estructura psíquica que puede ser modificada por la influencia directa del mundo externo a través de los sentidos.

La persona egoísta observa todas las situaciones desde un punto de vista personal motivado por sus propios intereses. El término “egoísta” ha sido utilizado en medio de discusiones como un insulto que define a una persona arbitraria y desconsiderada. El egoísmo ha sido reconocido como una conducta negativa que se caracteriza por la indiferencia absoluta y ausencia de preocupación por el bienestar de los demás.

La persona egoísta siente una preocupación excesiva por las propias necesidades y deseos sin considerar que los demás pudieran resultar afectados. Así que las personas que rodean al egoísta suelen sentirse utilizados e incómodos como si fueran factores para satisfacer las necesidades del otro, sin tomar en cuenta el principio de la reciprocidad. El egoísta suele tener fuerza aparente y es capaz de hacer sentir al otro responsable de la realización de sus peticiones de tal manera que le resulte imposible negarse a complacerlo.

Quien es egoísta considera que sus intereses son más importantes que los de los demás y de esta manera no siente culpa por sus altas demandas y está convencido que puede solicitar todo lo necesario que ha localizado en su entorno logrando pasar por encima de los que lo rodean.

Todos hemos pasado con toda seguridad por episodios de egoísmo, sin embargo quien tiene la capacidad de reflexión y autoanálisis ante esta actitud y forma de vida podrá recuperar sus relaciones interpersonales equilibradas.

La personalidad egoísta únicamente se enfoca en recibir lo que desea y necesita, no considera la oportunidad de brindar apoyo o de preocuparse como van las situaciones en la vida de los que considera sus amigos o familiares, por lo general no acepta un “no” por respuesta .

La raíz del egoísmo puede estar localizada en la infancia en donde la estructura de la personalidad del niño lo ha llevado a imaginar que debido a la falta de autoconocimiento y autoestima se verá en la necesidad de comprobar a través de sus peticiones respuestas afirmativas a lo que desea o necesita independientemente si esta “prueba” es justa o no. A sí va desarrollando la conducta irreflexiva del egoísmo como parte fundamental y básica de su desarrollo emocional.

El egoísta considera que siempre tiene la razón y no imagina negativas a lo que solicita ya que acciona de manera casi automática con la seguridad de que el “otro” se encuentra muy complacido de complacerlo.

Es importante una revisión a nuestras relaciones personales y hacer un alto a fin de que quien nos rodea nos pueda expresar su comodidad o incomodidad ante nuestro diario actuar.

Por Georgina Reyes Romero

ginavalentinir@gmail.com, ginavalentini@hotmail.com

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