Conciencia

Conecta los puntos

Nuestro paso por la vida esta lleno de experiencias. Experiencias de todo tipo, gratas, incomodas, molestas, enaltecedoras, intensas, alegres, etc. Desde que nacemos hasta que morimos juntamos un arsenal de experiencias que nos ayudan a evolucionar espiritualmente y a llevar a cabo nuestra mision. En algunas ocasiones nos damos cuenta de los aprendizajes que obtenemos a raíz de nuestras experiencias, pero generalmente no lo hacemos. No lo hacemos porque vivimos a un paso veloz en el cual no nos damos permiso de hacer una pausa y observar.

Aun cuando vivimos en el acelere, existe una parte de nosotros que constantemente registra tooooooodas y cada una de las experiencias que vivimos en esta existencia. Nuestro inconsciente. No hace falta recordar todo lo que hemos vivido con detalle… el inconsciente ya se ha ocupado de ello. Aunque algunas de las experiencias las guardamos en nuestra memoria y otras se van desvaneciendo quedando en el olvido, todas y cada una de ellas han sido ya registradas por nuestro inconsciente. Y las experiencias que vivimos a lo largo de nuestra vida son las que poco a poco nos han ido moldeando a ser lo que hoy somos, a pensar de la manera en que pensamos y a conducirnos por la vida de la manera como lo hacemos. Luego entonces, todas las experiencias que vivimos, buenas o malas, son igualmente importantes pues si nos faltara alguna, no seriamos quienes somos hoy.

Si observamos nuestras experiencias, digamos las más importantes, las que han tenido un impacto fuerte en nosotros o nos han marcado, podemos a simple vista decir que son un puñado de acontecimientos y cosas que suceden y seguramente no tienen sentido entre si. Cosas que pasan. Podríamos incluso pensar en ellas como las piezas de un rompecabezas que no tiene sentido ni razón de ser. Sin embargo, si nos damos el tiempo de observarlas con detenimiento, de ver un poco mas allá de ellas, de entenderlas y de comprender que no son piezas sueltas, sino que en realidad forman algo, podríamos darnos cuenta del sentido que tienen oculto.

Es como aquellos dibujos que se hacen mediante la unión de puntos. Aquellos dibujos en los que uno conecta los puntos para formar una figura final. Eso puntos son nuestras experiencias, y nuestra mision o razón de ser, la figura final. Habiendo entendido esto, en lo personal no creo que valga la pena esperar al final de nuestra existencia para darnos cuenta de nuestra razón de existir o de nuestra mision en la vida cuando podemos ir leyendo nuestra figura desde antes.

¿Te sientes perdido y no sabes hacia donde vas? ¿No entiendes la razón de lo que te sucede? ¿Quieres descubrir tu mision?… Echa un vistazo a tus puntos y conéctalos. Conéctalos desde el lugar donde te encuentras hacia atrás y observa la figura que forman, solo así sabrás la razón del siguiente punto a conectar. Para obtener respuesta, los puntos se deben observan hacia atrás, no hacia delante. Todas las experiencias que vivimos tienen una razón de ser, al igual que cada uno de los puntos que forman una figura.

Conecta los puntos… observa y haz algo con ellos.

No sientes que tus puntos tengan conexión entre si? Búscales la conexión, utiliza tu creatividad y como aquel que saca de un baúl un sinfín de artículos y forma una obra de arte, has lo mismo con tus puntos. Obsérvalos, une unos con otros, se creativo y veras que algo maravilloso puedes formar.

Anade un poco de conciencia a tu vida, disfruta de conectar tus puntos y sácales jugo!

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