Conciencia

ACERCA DEL LLANTO

                 “Nadie merece tus lágrimas y quien las merece no te hará llorar”

Gabriel García Márquez

Llorar es la acción de derramar lágrimas como respuesta a las emociones que nos impactan. Es una secreción motora  a través de una conexión neuronal entre el cerebro, las sensaciones o emociones y la glándula lagrimal. Existen muchas explicaciones y teorías acerca de la causa por la cual lloramos. Lo que es realmente un hecho es que llorar es una conducta única y exclusiva de los humanos ante emociones intensas ya sean de felicidad o de tristeza.

Desde el punto de vista bioquímico se puede afirmar que todos los seres humanos se sienten mejor y liberados después de llorar ya que el llanto contiene la hormona corticotropina relacionada con el estrés. Además que después de llorar se libera la secreción de adrenalina equilibrando la presión sanguínea y produciendo una grata sensación de alivio y relajación, aunque esta acción no garantiza que la situación mejore, si permitirá evitar la tensión psíquica acumulada.

Respecto a las reacciones al llanto de acuerdo a nuestro estado físico y emocional, está comprobado que el agotamiento nos hace más vulnerables a la expresión de llorar. El llanto es una alternativa muy sana y recomendable ante situaciones que desbordan la expresión verbal, cuando no logramos entender o aceptar la experiencia que estamos viviendo y que de pronto nos sentimos impotentes ante una solución.

Existen muchos mitos acerca de cuando y donde se debe llorar, sin embargo el llanto no puede ser programable, ni se puede elegir el lugar y momento de hacerlo. Nuestras condiciones emocionales determinarán la expresión a través de las lágrimas, ya que en la mayoría de los casos hemos podido comprobar que cualquier persona puede llorar para después retomar la situación que en esos momentos experimente.

La creencia de que los hombres no lloran o no deberían de llorar es solamente un mito ya que ha sido relacionado con debilidad de carácter y no es así. Los hombres con alta autoestima y seguros de sí mismos y de sus sentimientos, se permitirán expresar sus emociones a través del llanto. Lo que sí es real es que las mujeres pueden llorar con mayor facilidad ante la impotencia y el enojo profundo además de que culturalmente es esperado con mayor frecuencia.

Erróneamente, se ha considerado que el llanto es muestra de debilidad o vulnerabilidad y que es preferible soportar antes de rendirse a una situación o una experiencia negativa,  pero no es así, ya que la expresión a través de las lágrimas permite a la persona liberar tensión y estrés para poder aclarar su pensamiento y dar cauce al siguiente estado de ánimo, evitando así la represión de sentimientos que podría desencadenar situaciones más complicadas de resolver.

A muchas personas les impacta y les afecta mucho ver llorar a quien les rodea, incluso algunas personas permanecen paralizados sin saber que hacer ante la catarsis de quien experimenta la fuerte necesidad de llorar. Es necesario intentar proponer alguna alternativa a una situación de desvanecimiento emocional de alguien más ofreciéndole simplemente un abrazo y permitirle que continúe con su desahogo, ya que es muy común pedirle o aconsejarle que ya no llore.

La expresión del llanto va de acuerdo a la situación, hay experiencias de duelo en donde el llanto es el mejor recurso para sobre llevar la experiencia. Las personas que enfrentan pérdidas irremediables suelen sentir consuelo y avance a medida de que logran registrar que ya no lloran como al principio, y convierten el llanto en nostalgia únicamente.

La posibilidad de llorar es una conducta realmente consoladora y reparadora ya que permite a la persona percatarse de su percepción ante el mundo que le rodea y ante su capacidad de asombro.

                                            

Por Georgina Reyes Romero

ginavalentinir@gmail.com, ginavalentini@hotmail.com

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