Arte

Música para los ojos: teatro para sordos, una nueva apuesta

Cada vez son más las iniciativas culturales que tratan de ser inclusivas en torno a los grupos minoritarios y la discapacidad. Desde instituciones como la Fundación John Langdon Down hasta programas en museos como El Prado que busca reunir personas con síndrome de Down para entablar un diálogo con la institución. Cabe decir que este mismo museo posee un proyecto llamado Prohibido no tocar que sensibiliza a las personas ciegas al arte mediante el tacto; al final ¿quién no quisiera tocar una pintura?

La discapacidad, por lo tanto, no implica una desventaja, sino un reto creativo más a vencer. En esta ocasión, uno de los molinos a derribar es la posibilidad del teatro para personas sordomudas. Es aquí donde surge Música para los ojos, una obra que actualmente se presenta en el Teatro Julio Castillo del Centro Cultural del Bosque.

Aquí una prueba de esta obra. Por supuesto, la experiencia en vivo es mucho mejor.

Esta puesta fue creada por la Coordinación Nacional de Teatro del Instituto Nacional de Bellas Artes y la Compañía Seña y Verbo en un esfuerzo por otorgar una experiencia escénica al público sordomudo.

¿Cómo surge esta producción? Comenta el director Sergio Bátiz: “Música para los ojos surgió de las imágenes silenciosas de los sordos y el aparentemente intangible universo de la música unidos en un lenguaje común: el teatro”.

¿En qué consiste la obra? En una especie de orquesta de cámara compuesta por tres actores sordos y un director oyente. Estos interpretan algunas joyas de la música clásica hecha por autores como Bach, Beethoven y Vivaldi en forma de historias.

Aunque suena intrépido, la producción logra trasladar el sonido al movimiento, es decir, las imágenes que se muestran capturan la esencia del lenguaje musical, y todo gracias a la presencia del arte digital. Para ahondar más en el cómo consiguen esta relación imagen-sonido, en esta producción se utiliza un libro de dibujos que funciona como partitura, dando como resultado un concierto completamente fuera de lo convencional. El resultado: todos los implicados, tanto actores como audiencia, realizan un viaje entre las distintas texturas y ritmos de las grandes composiciones de la humanidad.

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