Arte

Más allá del cuerpo: arte posthumano

Más allá del cuerpo- arte posthumano

Si pudiéramos definir a los Siglos XX y XXI en una palabra sería: tecnología. Es innegable que el salto cuántico que dio la humanidad en estos siglos ha cambiado de forma radical el cómo la raza humana percibe al universo y a sí misma. Por lo tanto los procesos tecnológicos han sacudido al  concepto “ser humano” desde sus bases. Este movimiento logra por ende, que dentro del arte se empiece a hablar sobre la naturaleza misma de lo que nos hace humanos.

¿Qué es el cuerpo?

Después de cuestionar la forma, el color y “lo que hace al arte, arte”; finalmente los artistas decidieron cuestionar lo que concebimos como ser humano. Esta búsqueda se vio reflejada a través del cuerpo, de la mano de teorías psicológicas y del performance y el happening. Aunque Avelina Lésper critique al performance como “muestras de resistencia”, es el performance y el acto de resistencia física, lo que permite entender el comportamiento social y biológico de nuestra corporeidad.

El performance pues, define las bases para lo que posteriormente se conocería como arte post-humano. El post-humanismo es una corriente que busca dos cosas: replantear el humanismo , o hablar sobre la evolución en términos donde el ser humano es completamente capaz de modificarla a través de la tecnología (gracias a la genética y la robótica). De hecho es correcto llamar a esta última bajo el concepto trans-humano.

Más allá del cuerpo- arte posthumano

Orlan es una pionera del post-humanismo gracias a sus diversas modificaciones físicas a través de la cirugía.

En el arte trans-humano, el lienzo es el cuerpo y este se ve modificado por diversas intervenciones; ya sean quirúrgicas, de manipulación genética, o incluso de la inserción de objetos “externos al cuerpo”. Por lo tanto los artistas trans-humanos perciben al cuerpo como un proyecto en constante cambio. Esto con la intención última de modificar el concepto “yo” de forma permanente.

Investigadores como Linda Kauffman sostienen que el cuerpo al ser intervenido por cualquier agente externo, ya sean cirugías o modificaciones, se puede considerar como un cuerpo trans-humano. Es decir, que si posees un marcapasos puedes considerarte incluso un cyborg (de acuerdo a Donna Haraway también), como dirían en Inteligencia Artificial, “la perfecta combinación de meca-orga”.

Manifiesto

El post-humanismo como teoría filosófica cuenta por lo tanto de un manifiesto, emitido por Robert Pepperell. En este, el ser humano debe de crear y aceptar su propia evolución hacia una nueva raza humana. Algunos puntos de este manifiesto son:

  •  Ya es claro que los humanos hemos dejado de ser las «cosas» más importantes del universo.
  • Todo el progreso tecnológico de la sociedad humana se articula hacia la transformación de la especie humana.
  • Los posthumanistas no caen en la trampa de imaginar una sociedad en la que todo funcione bien.
  •  Las máquinas complejas son una forma de vida emergente.
  •  Si podemos pensar sobre las máquinas, entonces las máquinas pueden pensar; si podemos pensar en máquinas que piensan, entonces las máquinas pueden pensar en nosotros.
Más allá del cuerpo- arte posthumano

Sterlac es un performancero que trabajó con el concepto cyborg y resistencia corporal en cada una de sus representaciones.

Por lo tanto, el post-humanismo nos invita a aceptar el hecho de que la humanidad se encuentra en un proceso crucial, cuya evolución y supervivencia depende de nuestros avances tecnológicos. Este planteamiento evolutivo, ha estado presente en nuestra cultura desde la existencia de los súper héroes (modificados genéticamente o provenientes de otro planeta), hasta la existencia del cyberpunk y de los filmes post apocalípticos. La pregunta que parece emanar de este es: ¿será este el final del humano?

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