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Las piezas de arte que se descubrieron de forma inesperada

Las piezas de arte que se descubrieron de forma inesperada

Cuando pensamos en tesoros normalmente nos remitimos a aquellos cofres que se encuentran bajo tierra y de los que brotan monedas de oro. Pero es que los tesoros pueden venir de tantas formas que muchas veces no nos damos cuenta de que podrían estar incluso, arriba de nuestras cabezas. Este es el caso del nuevo Caravaggio que se encontró en un falso techo de un trastero en la región de Toulouse, Francia. 

Con un valor de más de 120 millones de euros este cuadro simboliza uno de los grandes descubrimientos en materia de arte del último cuarto de siglo. Pero ¿qué se necesita para que un cuadro sea reconocido como una pieza auténtica? En primera se necesita de un consenso por parte de valuadores y grandes instituciones. En este caso el valuador que apuesta a la autenticidad de este cuadro es Eric Turquin, quien ante la reacción que dio el gobierno francés con la pieza (ha declarado que el cuadro no sale de tierra francesa) le da a entender que la pieza podría ser un original.

Las piezas de arte que se descubrieron de forma inesperada

Robo de arte realizado por los nazis

Segunda, cuando una pieza es reconocida esta se convierte automáticamente en patrimonio nacional, lo que da inicio a la pelea entre museos y galerías por poseerla. Esta, es la parte interesante ya que es aquí donde los precios sobre una pieza artística se elevan a las nubes, y su dueño puede recibir jugosas ganancias. Además que este posee completo derecho sobre el destino de la pieza.

Todos conocemos la historia, -y de alguna forma esperamos que nos pase-, vas al sótano o al ático de la abuela y encuentras sus tesoros, o recibes la herencia de un tío lejano o simplemente vas a un bazar de pulgas y encuentras algo que te parece valioso. Estas son historias verdaderas de piezas de arte que han sido encontradas de la forma más inesperada.

Las piezas de arte que se descubrieron de forma inesperada

Pieza de Carlo Saraceni encontrada en un sillón en Berlín

Entre varios ejemplos que podemos dar están piezas antiguas como la Venus del Milo, -que fue encontrada por un agricultor que trabajaba el campo- o la Coyolxauhqui encontrada por excavadores en la Ciudad de México. Por supuesto, los saqueos son también una gran fuente de obra no reclamada, este es el caso de Cornelius Gurliit quien guardó mucho del arte robado por los Nazis en su apartamento en Munich.

Si de descubrimientos a través de mercados de pulgas se trata, imagina encontrar un cuadro ¡dentro de un sillón! Este fue el caso de un estudiante en Berlin que halló la pieza Huída a Egipto de Carlo Saraceni.

Entonces ¿qué esperas para ir a tu mercado de pulgas más cercano o para revisar los tesoros de la abuela?

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