Arte

La gemela rusa de la Mona Lisa

La Mona Lisa es uno de los cuadros más codiciados –sino es que el más– del mundo. Esta obra tiene un aura de misterio que la rodea gracias a su cautivadora sonrisa. Sin duda alguna, una pieza única… hasta ahora.

Al parecer, la Gioconda tiene una gemela rusa: se trata de otra pintura semejante en poder de un oligarca ruso de San Petersburgo. Esta obra es un retrato de la misma modelo, Lisa Gherardini, aunque más joven.

La Gioconda de las Columnas, como se le denomina a la pintura debido a que en su fondo aparecen estas estructuras, ha sido sometida a minuciosos análisis con el objetivo de confirmar si pertenece al pintor italiano Leonardo da Vinci, aseguró Silvano Vincenti, experto que coordinó la investigación.

La posibilidad que Leonardo haya realizado una Gioconda con las columnas, hasta hoy desconocida a la mayoría de las personas, representa el resultado de una larga y articulada investigación pericial hecha a una pintura que forma parte de una colección privada en San Petersburgo, Rusia.

Vincenti es presidente del Comité Italiano para la Valorización de los Bienes Históricos, Culturales y Ambientales, y tuvo la oportunidad de ver y estudiar personalmente el retrato en cuestión. Este retrato captura la famosa Mona Lisa –Lisa Gherardini–, esposa de Francesco del Giocondo.

La investigación se valió de un nuevo método en el que el historiador de arte ya no es la única autoridad que decide la paternidad de una obra, sino que mediante el uso de las más avanzadas técnicas –rayos infrarrojos, rayos X y Photoshop–, conjugadas con el análisis estricto de las fuentes históricas, se ratifica el verdadero origen de una obra.

Tales técnicas, informó, pusieron en evidencia la plena compatibilidad de esa pintura con el periodo en el cual Leonardo realizaba sus obras de arte. También se realizó una comparación de la Gioconda de las Columnas con el dibujo preparatorio que da Vinci. Al respecto, Carlo Pedretti, máximo experto en la obra del maestro, comenta:

En la comparación entre el dibujo preparatorio y la Gioconda rusa salió a la luz la plena sobreposición entre ambos, además de la edad más joven (de la modelo) del dibujo preparatorio y de la Gioconda rusa respecto a la del Louvre.

Asimismo, fue encontrada una perfecta coincidencia entre la silueta del labio superior del dibujo preparatorio y la Mona Lisa rusa –y no de la del Louvre–. En el dibujo preparatorio, la línea es ondeante, como en la Gioconda rusa, mientras que en la del Louvre es más lineal.

Un elemento más es el color de las manos de la Mona Lisa rusa, que, según Pedretti, son más oscuras que el rostro en la Gioconda de Louvre y en la rusa, a diferencia de las copias del mismo cuadro. Vincenti también citó uno de los máximos restauradores de las pinturas de da Vinci, quien luego de un atento examen de fotografías estuvo de acuerdo en que existe una alta posibilidad de que sea obra del maestro.

Otra pista definitiva es que en los ojos de la Gioconda rusa aparecen las letras S y L, al igual que en la del Louvre, pero mientras la primera fue realizada en tela, la del museo parisino fue realizada sobre tabla de álamo.

El experto mencionó otras fuentes indirectas como algunas pinturas de Raffaello, pero también recordó que algunas piezas sospechosas han sido atribuidas finalmente a Gian Giacomo Caprotti –mejor conocido como el Salai–, discípulo favorito de da Vinci –y presunto amante–. Así, el mismo Salai, según fuentes históricas, vendió a un alto precio un cuadro desconocido al rey de Francia, que para Vincenti pudo haber sido la Gioconda de Rusia.

‘Personalmente me limito a señalar la posibilidad de que la mano de Leonardo y de uno de sus discípulos esté involucrada en esta pieza. es una hipótesis con su propia dignidad‘, señaló Vincenti, quien descubrió la tumba de la Mona Lisa en el Convento Santa Orsola de Florencia.

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