Arte

Obras de arte que encubrieron lavado de dinero

La exposición en Brasil sobre obras dedicadas al lavado de dinero

La destitución de Dilma Roussef ha destapado cientos de coladeras de corrupción y el mundo del arte no fue la excepción. Como prueba, te presentamos Obras bajo la vigilancia, muestra que se encuentra en el Museo Oscar Niemeyer de Brasil, y en la que se muestran las obras que fueron requisadas a Renato Duque, ex-director de la petrolera estatal Petrobras. Este acaudalado brasileño poseía una envidiable colección de cuadros de Picasso, Dalí, Miró e incluso Renoir, los cuales ocultaba en un armario secreto.

La operación que puso al descubierto a Duque fue llamada Operación Lava Jato, iniciativa que volvió público el mayor caso de lavado de dinero a través del arte en Brasil.

La exposición en Brasil sobre obras dedicadas al lavado de dinero

Por si fuera poco, en la galería Portes Vilaseca en São Paulo, se inauguró otra exposición completamente fuera de lo común llamada El salón de los corruptos, la cual exhibe una serie de retratos realizados por Gabriel Giucci. Lo interesante de esta colección es que se trata de personajes involucrados en la Operación Lava Jato, quienes también fueron clave en la destitución de Dilma Rousseff.

La exposición en Brasil sobre obras dedicadas al lavado de dinero

José Dirceu

Los hombres que hicieron posible estas iniciativas fueron los jueces Fausto Martin de Sanctis y Sérgio Moro. El primero es toda una autoridad en cuanto a decomisos de arte y es el autor del libro Money laundering through art: A criminal justice perspective. Este juez también estuvo a cargo del embargo hecho al director del Banco Santos, Cid Ferreira, millonario brasileño que poseía obras de artistas como Basquiat y Damien Hirst, y que también sirvieron para encubrir lavado de dinero. En este requiso, se hallaron hasta 2,000 piezas valoradas en unos 30 millones de dólares.

Con el material incautado, se montó una exposición en 2010 dentro del Museo de Arte Moderno de São Paulo, y en cuyas fichas técnicas se podía leer: “Obra requisada por la justicia brasileña”.

Mientras el lavado de dinero y la inflación dentro del mercado del arte aumentan, la Operación Lava Jato sigue destapando las coladeras de la corrupción brasileña. Paradójicamente, los galeristas y curadores fungen ahora como informantes a cambio de su libertad. Con esta operación, la policía brasileña ya no sólo pone atención a los lujos dentro de las mansiones de estos millonarios, sino también en los objetos que adornan sus paredes.

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