Arte

Jean Michel Basquiat: el hombre que vestía trajes Armani para pintar

Jean Michel Basquiat

La primera vez que conocí a Jean Michael Basquiat fue en su estudio ubicado en Crosby Street, en el barrio neoyorquino de Soho, cuando todavía no había adoptado el hábito de vestir trajes Armani mientras pintaba,

Roland Hagenberg, fotógrafo y escritor austriaco.

A pesar de que al principio fue considerado un artista underground que buscaba la igualdad de condiciones para la comunidad afroamericana y latina –de padre haitiano y madre puertorriqueña–, Jean Michel Basquiat finalmente se dejó deslumbrar por el éxito, la fama, los excesos y el lujo de la escena artística neoyorquina de los años 80. De hecho, muchos críticos le atribuyen a esta última etapa cuando cayó bajo el hechizo de su mentor, Andy Warhol, además de su trágica muerte.

Precisamente, esa transformación –de vagabundo a renombrado artista– se vería reflejada en su obra pictórica mediante un símbolo que se convertiría en su firma: una corona dorada. Poco tiempo pasaría para que el hombre que abandonó su casa antes de terminar la preparatoria para deambular por las calles como un vagabundo –cuya huella dejaba marcada haciendo graffiti en los muros de la Gran Manzana bajó el pseudónimo de SAMO (same old shit), una especie de álter ego con el que entonces manifestaba su inconformidad frente sistema– se convirtiera en lo que tanto detestaba.

Sin embargo, a los pocos años, marcaría el fin de esta etapa como vagabundo cuando escribiría en los muros del prestigioso barrio de Soho: SAMO IS DEAD. Desde ese momento, se dedicaría por un período de tiempo relativamente corto a la música –fundó un grupo llamado Gray–, y posteriormente se entregaría plenamente a la pintura, un territorio no del todo desconocido para él, pues su madre era una maestra de grafismo que le llevaba a los museos cuando era pequeño.

Con un lenguaje pictórico infantil e irónico, inspirado en el primitivismo de Picasso, el trazo infantil del Art Brut de Jean Dubuffet, así como el grafismo de Cy Twombly, la agresividad de De Kooning y la gestualidad de Franz Kline, surgió la figura que hoy conocemos. A pesar de su corta trayectoria artística, J.M. Basquiat crearía un estilo propio –que más tarde se denominaría neoexpresionismo– combinando por el grafismo y las formas simbólicas de culturas primitivas, y por eso, le rendimos un homenaje en su natalicio.

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