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¿El secreto detrás de la obra de Vermeer está en la cámara oscura?

Vermeer

Han pasado cuatro siglo desde que el artista holandés Johannes Vermeer hizo sus pinturas, pero el paso del tiempo no detiene a los historiadores de arte que buscan descubrir las técnicas y el proceso creativo del autor de La joven de la perla.

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Uno de los secretos alrededor de Vermeer que más causa debate es si empleó alguna ayuda óptica para lograr proporciones distorsionadas y composiciones descentradas, de ser así ¿le resta mérito como artista?

Para Jane Jelley la obra de este maestro de la llamada Edad de oro supone un rompecabezas que busca armar en su libro Traces of Vermeer (2017), basado en reproducciones y observaciones de piezas originales bajo rayos X.

Vermeer

Oficial y Laughing Girl (hacia 1655-60).
Johannes Vermeer
Colección Frick, Nueva York©.

En los estudios, Jelley se dio cuenta que debajo de la superficie de las pinturas hay inusuales imágenes oscuras como base. Por lo que utilizó una cámara oscura y un proceso de monoprint rudimentario para comparar los resultados, que fueron muy similares.

No fue la primera en plantear la idea de que Vermeer usaba algún lente o herramienta. El primero fue el litógrafo y grabador estadounidense Joseph Pennell en 1891, pero la controversia ganó fama con el libro de David Hockney y Charles M. Falco.

La obra en cuestión desarrollaba la llamada “tesis de Hockney-Falco”, sobre cómo el auge del realismo en el arte occidental en el siglo XV podría explicarse por el desarrollo de espejos cóncavos.

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Parte de la investigación para ‘Traces of Vermeer’ (2017)
Jane Jelley©.

Sin embargo, hay un detalle que estas teorías no han desentrañado: las proyecciones estaban invertidas, entonces, cómo fue que Vermeer las convirtió en una pintura a la derecha.

Aunque no hay forma de sustentar al 100% las teorías, Jelley asegura que de ser ciertas convierten a Vermeer en un innovador: “La imagen de la cámara oscura es simplemente una proyección. Capturar y transferir esto al lienzo requiere habilidad, juicio y tiempo; y su producto solo puede ser parte del proceso de hacer una pintura “, explica.

Mientras continúan las investigaciones, no queda más que admirar sus impresionantes obras.

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Johannes Vermeer
‘La alegoría de la pintura’ (1666)
Museo de Bellas Artes, Viena.

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