Arte

Gatos y leones horribles en la historia del arte

Los gatos fueron originalmente domesticados porque cazaban a los ratones que vivían en los almacenes de granos, estableciéndose así una relación mutuamente benéfica: las personas obtenían control de plagas sin esfuerzo, y los gatos una fuente confiable de alimento y presa.

Desde entonces, las representaciones de gatos han emergido en el arte de todos los tiempos: para algunas culturas, tienen connotaciones religiosas y las deidades forma gatuna; para otras, se convirtió en símbolo de los oscuro y desconocido. Lo cierto es que se han representado gatos con frecuencia en todas las épocas.

Los leones forman parte de un imaginario completamente diferente. Endémicos de África, estos grandes y feroces felinos se han utilizado para representar la magnificencia, la realeza y la bravura, por lo que es frecuente encontrarlo en la heráldica de las familias reales, pero precisamente por ser animales africanos, muchas veces quienes estaban encargados de elaborar representaciones de tales animales jamás los habían visto, así que recurrían a referencias anteriores para elaborar su obra.

Aunado a eso, durante la Edad Media muchas de las técnicas de perspectiva, escala y representación tan desarrolladas durante la época grecorromana fueron olvidadas intencionalmente como parte de un pasado pagano que había que negar, y con ello se obtuvieron abundantes representaciones de gatos y leones que no corresponden en absoluto con sus figuras naturales, y que ahora nos resultan sorprendentemente graciosas.

El arte medieval, además, no tenía la intención explícita de representarse como bello, sino de transmitir un mensaje casi siempre religioso. Es por eso que a veces estas figuras tienen rasgos humanos.

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