Arte

Las etapas del color en la obra de Rufino Tamayo

Rufino Tamayo

Rufino Tamayo es considerado un parteaguas del arte mexicano porque llegó a innovar la pintora y romper con las gastadas fórmulas que estableció la Escuela Mexicana de Pintura, encabezada por los grandes muralistas.

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Pero otra de las grandes aportaciones del maestro oaxaqueño fue el uso del color en sus obras. De hecho, Tamayo es uno de los coloristas más reconocidos del siglo XX. La presencia de este importante elemento varió a lo largo de su carrera artística:

A pesar de la viveza en su obra –reconocida por mezclar las vanguardias internacionales con la estética prehispánica–, para la década de los cuarenta se instaló 20 años en Nueva York y luego hizo un viaje artístico a Europa, donde “descubrió la facultad metafórica de los colores y las formas“. Sin embargo, Tamayo también experimentó una etapa monocromática, que a pesar de parecer sombría no estaba exenta de potencia.

Finalmente, el clímax de sus paleta cromática lo tuvo a finales de la década de los setenta, en cuyas obras aparecen “muchas más lacas, violetas, rosas y magentas, además de verdes muy intensos“. Sin duda, el color en su obra fue un ir y venir, lleno de rojos violentos y grises intensos.

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