Arte

El orientalismo, la fascinación romántica por Medio Oriente

El orientalismo, la fascinación romántica por Medio Oriente

El romanticismo representó para Europa, una época en donde -como su nombre lo dice- se dejó a la imaginación volar, y donde la constante la dictaban los sentimientos. Esta corriente surge entonces como una reacción en contra del neoclasicismo y el racionalismo, que contemplaban a una sociedad dominada por la lógica y la razón. El romanticismo dio pie a una sociedad que buscaba la libertad y el placer como medio de vida. Por lo tanto estos ideales se vieron reflejados en las artes y sus vertientes literarias se dividirían en lo que posteriormente se conocen como parnasianismo, el simbolismo o el prerrafaelismo.

En las artes visuales, una de estas corrientes es el Orientalismo, que actualmente se le denomina así también a los estudios orientados a la cultura oriental. Este término ha generado muchas críticas al ser concebido como una nomenclatura imperialista dada a la cultura oriental, la cual fue deformada por la visión occidental. Es decir, que los artistas occidentales promovieron una visión considerada errada e imperialista de Medio Oriente a través del orientalismo.

El origen y su literatura

El romanticismo estaba ávido de escapes, de situaciones que ayudaran a las personas a ensalzar esta veta soñadora y emocional que predominaba en el Siglo XIX. Por lo tanto tras las campañas napoleónicas en Egipto y Siria, la independencia de Grecia, la guerra de Crimea y el canal de Suez -inspiración de Verdi para componer Aida- trajeron consigo un intercambio cultural con Medio Oriente. Cultura que representaría el escape perfecto para la romántica sociedad europea-.

El orientalismo, la fascinación romántica por Medio Oriente-

Esta corriente ensalzó el exoticismo español -debido a su relación con los musulmanes-, y fue también motivada por las traducciones hechas a textos como el Kama sutra y las Mil y una noches. En ellos, los Europeos encontraron reinos míticos, esplendor y riqueza, además de valores encontrados con la rigidez de la sociedad de la época. Medio Oriente fue pues, la excusa perfecta para Flaubert y para Kipling, el imaginario que daría origen a sus obras más famosas.

Tras el orientalismo también surgieron textos que promovieron los mitos antisemitas como lo fueron el Judío errante -de Eugenio Sue- y Salammbo de Flaubert.

Artes Visuales

Dentro del trabajo visual de esta corriente, podemos encontrar representaciones de moros”, “turcos” en locaciones salidas de un sueño.  Pintores como Eugène Delacroix, Jean-Léon Gérôme y Alexander Roubtzoff buscaron representar escenas ambientadas en el norte de África y Oriente Medio.

En estas representaciones los pintores acentuaron el exoticismo de estas culturas, junto con su sensualidad. Los textiles y los colores de estos países fueron también un tema común, y es tras estas representaciones que el imaginario occidental comenzó a soñar con las exóticas bailarinas del vientre, los harems y demás elementos que hasta nuestros días se perciben de forma incorrecta.

El orientalismo, la fascinación romántica por Medio Oriente

La sexualidad “orientalizada” fue entonces legitimada en el mundo de las artes como una realidad. Contrario a esto, los países musulmanes son de hecho, bastante reservados con su sexualidad y sus tradiciones. Se debe a Dominique Ingres, el hecho de que la sensualidad “árabe” se impusiera como un canon en la pintura, la cual tuvo su clímax en las Exposiciones universales de París de 1855 y 1867.

Entre otros pintores de esta corriente, te podemos recomendar a: Ingres, Delacroix,Théodore Chassériau, Eugène Fromentin, Jean-Léon Gérôme, Mariano Fortuny, Josep Tapiró, Antonio Fabrés. Cabe destacar también que en este género existió la fotografía, la cual cumplía la misma función imaginativa que la pintura.

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