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El arte que enmarca el arte: la historia de los marcos

El arte que enmarca el arte: la historia de los marcos

Uno de los humanistas más inteligentes y polifacéticos del Renacimiento, Leon Battista Alberti, arquitecto que llegaría a ser asesor de tres diferentes Papas, en su tratado Della pintura (1436) describe el espacio pictórico como: una ventana a través de la cual veo lo que quiero pintar. Su frase supone un elemento que delimita la obra para distinguirla del mundo físico a su alrededor, y es exactamente el Renacimiento la época en que comienzan a existir los marcos en los cuadros tal y como los conocemos ahora.

Anteriormente, durante la Edad Media, ya existían pinturas que de cierto modo estaban enmarcadas, pero formaban parte de retablos o polípticos de iconografía gótica. No es sino hasta el Renacimiento, cuando comenzó a existir un potente e importante mercado del arte, que las pinturas se pensaron como entes individuales, y se desarrolló toda una industria y un oficio artístico para crear los marcos que viven hasta nuestros días aunque sin la pompa de antaño, y es que muchos marcos italianos eran en sí mismos verdaderas obras de arte: tallados a mano en maderas finas, cubiertos con oro o figuras policromadas.

marcos

El taller de enmarcación (Rahmenmacherwerkstatt, ca. 1900)

El desarrollo del diseño de los marcos está directamente ligado con los cambios arquitectónicos porque casi siempre fueron diseñados para guardar armonía con los interiores de los espacios en donde se colocarían las pinturas.

Los marcos proveen solidez y protección a las obras de arte, captan la atención hacia lo que contienen, brindan una mejor opción de colocación de la obra, y son documentos de su tiempo que, a través de los siglos, han llegado a sobrevivir los mismos avatares que las obras de arte y tienen su propia historia: los lugares de donde provienen ciertas maderas dan indicios del poder económico o comercial de una zona y la evolución de las técnicas de carpintería al pasar de los años, datos que resultan de suma importancia al momento de investigar la procedencia de una obra, ya que además cada pintor trabajaba con un taller de enmarcado que era su preferido.

Las historias que guardan los marcos son también dignas de reconocimiento. Vale la pena detenerse la próxima vez ante un fantástico marco y ante la obra que contiene.

con información del Met Museum

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