Arte

Debajo de mis pasos

cerca-LEJOS

Dice la canción que en el mar la vida es más sabrosa, sin embargo los habitantes de las grandes ciudades nos tenemos que avenir a encontrar el “sabor de la vida” en ellas. Y sí, la vida realmente tiene mucho sabor en las capitales súper pobladas. Cada calle es un vertedero de experiencias alucinantes, desde grafitis hasta arquitectura kitsch y ecléctica conviviendo al lado de edificios de arquitectos renombrados de cualquier época. Hay de todo y para todos, aún para aquellos –y que son mayoría–, que pasan horas trasladándose bajo tierra en esos transportes, que solían ser sinónimo de tecnología de punta a mediados del siglo pasado (aunque sus orígenes sean un tanto más antiguos), pero que hoy en día representan un dolor de cabeza para más de uno. El metro, como regularmente se le conoce a estos trenes subterráneos, es la casa de más de uno, no sólo de los operadores y los empleados en general, sino de los usuarios habituales, de los ocasionales y de los neófitos. Porque viajar en metro tiene sus códigos. No cualquiera puede hacerlo con clase. Como aquellas catacumbas de la antigüedad, los subterráneos que intercomunican entre trasbordes e inclusive, que conectan dos estaciones, son literalmente microcosmos donde cualquier cosa puede ocurrir. Y lo mejor es que ocurra arte. El arte ha encontrado un lugar ideal para hacerse presente en más de un metro del mundo. Desde extraordinarias edificaciones de importantes arquitectos o murales de artistas visuales, hasta exposiciones itinerantes, performances, e intervenciones de los mismos convoyes, son algunas de las expresiones artísticas que le han dado un giro al monótono ir y venir de miles de viajantes diarios. Pero los usuarios también llevan consigo arte o literatura o música, o… Se dice uno se acerca a alguien por lo que lee, o por lo que no lee. Igual nos acercamos a quien escucha o a quien hace que escucha. Pero el asunto es que seguramente somos capaces de identificar, al menos de forma general, a las personas de acuerdo a sus hábitos de viaje. Se podría hacer más de una tesis doctoral sobre el metro, de sus intrincadas redes de intercomunicación, pasando por los códigos y costumbres de sus usuarios, hasta la simple utilidad del transporte. De Keith Haring a los huicholes, el metro nos convoca a verlo, a vivirlo y a visitarlo. A tal grado llega el involucramiento del arte y la cultura con este medio de transporte, que la mayoría de las organizaciones de su tipo a nivel mundial tienen oficinas dedicadas a programas y proyectos de arte y cultura.

Por estos días el metro de Barcelona (Transports Metropolitans de Barcelona TBM), presenta un adelanto de la VIII edición del Swab Barcelona-Feria Internacional de Arte Contemporáneo, consistente en pintar las escaleras de acceso a los andenes, algo que han hecho durante los últimos cinco años, en nueve escalinatas de las principales estaciones del metro barcelonés, con la colaboración de estudiantes de escuelas de diseño de Cataluña, región que de diseño sabe y sabe bien. Aunque el 2 de julio termina esta muestra, aquí hay información sobre la feria que tendrá lugar en octubre y sobre esta singular intervención.

Hay muchas más exposiciones en el mundo intrincado del transporte subterráneo. En la siguiente entrega seguiré por esta vía, celebrando los honrosos 45 años del maltrecho metro de la Ciudad de México, que sigue de pie a pesar de sus pesarosos dirigentes.

Fuente e imágenes: Swab Barcelona

Últimas noticias