Arte

Alberto Giacometti, el genio escultor del existencialismo

La obra escultórica de Alberto Giacometti se encuentra entre una de las más originales del siglo XX, y es fácilmente reconocible por sus largas representaciones de la forma humana, así como por los trazos en sus dibujos y pinturas.

Giacometti nació en Suiza, muy cerca de la frontera italiana, en una familia de artistas y pintores que siempre promovieron su educación artística. Muy joven, estudiaría en Ginebra y París; sería alumno de Emile-Antoine Bourdelle, contemporáneo de Rodin. En la capital francesa, se encontraría con artistas de vanguardia y se volvería cercano a ellos: Max Ernst, Pablo Picasso, Joan Miró, Jean Paul Sartre y André Bretón, y como parte de un proceso de aprendizaje, experimentaría con el surrealismo y el cubismo hasta encontrar su propio estilo que se ha visto como una metáfora de la posguerra, la alienación y la duda; en ese sentido, se le considera un existencialista.

Fotografías de Alberto Giacometti tomadas por Henri Cartier-Bresson

Su obra es fácilmente reconocible y la reflexión sobre ella resulta un tanto perturbadora. Sus severas expresiones exploran la psique de los personajes y de sí mismo. En la fragilidad de sus figuras, vemos la de los hombres mismos y la de su obra, un Giacometti nihilista diría: Todo lo que yo pueda hacer no será nada sino una pálida imagen de lo que veo, y mi éxito estará siempre por debajo de mi fracaso, o tal vez el éxito siempre igualará al fracaso.

Dibujos y pinturas

En 2010, una de sus obras, El hombre que camina I, sería subastada por Sotheby’s por 104,3 millones de dólares, y rompería el récord de cualquier obra de arte hasta ese momento.

Escultura

Recordamos uno de los más grandes escultores del siglo XX a 115 años de su nacimiento.

 

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