Arte

Abdulnasser Gharem: el arte árabe en tiempos de represión

Abdulnasser Gharem- el arte árabe en tiempos de represión

Cuando asistimos a galerías o museos de arte antiguo, muchas veces nos preguntamos por las historias detrás de las piezas que observamos. Sin embargo, en el arte contemporáneo, este detalle suele olvidarse. Damos por sentado que los exponentes son artistas famosos y venden por millones. Aunque esto es verdad para cierto porcentaje, hay creativos que por su situación social e incluso ubicación geográfica hacer arte representa un delito.

Como Occidentales, no cuestionamos el mundo que nos presentan los medios de comunicación. Aquí yace la importancia de figuras como el artista saudí Abdulnasser Gharem, cuya obra es ahora una de las más cotizadas en el mundo.

Sin embargo, con la fama viene un precio. Cuando The New York Times visitó su estudio, se encontró con muros de 4,5 metros de alto que rodeaban la casa en donde guardaba su producción artística. En la puerta, no había ninguna señal y contaba con cámaras de vigilancia.

Abdulnasser Gharem- el arte árabe en tiempos de represión

Una pieza conceptual con forma de sellos para emitir visas: una crítica al rígido sistema de migración de Arabia Saudita.

A diferencia de muchos artistas occidentales, para Gharem estas medidas son la diferencia entre la vida y la muerte en su país, pues si alguna persona extremadamente religiosa diera cuenta de sus actividades, podría ser detenido e incluso sentenciado a muerte. Para Arabia Saudita, el arte contemporáneo es haram: el arte representativo va contra el poder creador de Alá.

Gharem, consciente de esto, decidió ir contra corriente y fundar un oasis para jóvenes que, al igual que él, poseen una inquietud por crear. De hecho, todos los millones que Gharem gana con sus obras los invierte para que estos jóvenes exhiban en espacios internacionales. De hecho, este creativo se ha aventurado a invitar artistas de todo el mundo musulmán, los cuales llegan a su estudio utilizando visas de peregrinaje.

Aunque Gharem podría ser una especie de Ai Wei Wei, es en realidad un soldado que ejerció por muchos años antes de arriesgarse a ejercer su pasión. Aunque lo anterior fue una predisposición que existía desde pequeño, desgraciadamente el rígido sistema saudí le impedía lograrlo; esto lo llevó a la milicia.

El valor de la obra de Gharem consiste en ser una denuncia ante el totalitarismo de su país: “ese es tu papel como artista, sacar la opción que el político y la gente no puede decir”.

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